Panorama Bíblico AT

Libro de Génesis


Autor: El autor del Libro del Génesis no está identificado. Tradicionalmente, siempre se asumió que Moisés fue su autor. No hay una razón concluyente para negar la autoría mosaica de Génesis.

Fecha de su Escritura: El Libro de Génesis no declara cuándo fue escrito. La fecha de su autoría es aproximadamente entre el 1440 y 1400 a.C.; entre el tiempo en que Moisés condujo a los israelitas fuera de Egipto y su muerte.

Propósito de la Escritura: Al Libro de Génesis algunas veces se le ha llamado el “semillero” de toda la Biblia. La mayoría de las principales doctrinas en la Biblia son introducidas en forma de “semilla” en el Libro de Génesis. Junto con la caída del hombre, también está registrada la promesa de Dios para la salvación y redención (Génesis 3:15). Las doctrinas de la creación, la imputación del pecado, la justificación, expiación, depravación, ira, gracia, soberanía, responsabilidad, y mucho más está descrito en este libro de los orígenes llamado Génesis.

Muchas de las grandes preguntas de la vida están respondidas en Génesis. [1] ¿De dónde vengo? (Dios nos creó – Génesis 1:1) [2] ¿Por qué estoy aquí? (estamos aquí para tener una relación con Dios – Génesis 15:6) [3] ¿Dónde voy? (tenemos un destino después de la muerte – Génesis 25:8). Génesis es de gran interés para el científico, el historiador, el teólogo, el ama de casa, el granjero, el viajero, y el hombre y la mujer de Dios. Es el punto de partida apropiado para la historia de Dios de Su plan para la raza humana, la Biblia.

Versos Clave: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1)

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3:15).

“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:2-3)

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.” (Génesis 50:20)

Breve Resumen: El Libro de Génesis puede ser dividido en dos secciones: La Historia Primitiva y la Historia Patriarcal. La Historia Primitiva registra: [1] la Creación (Génesis capítulos 1-2); [2] la Caída del hombre (Génesis 3-5); [3] el Diluvio (Génesis capítulos 6-9); y [4] la Dispersión (Génesis capítulos 10-11). La Historia Patriarcal registra las vidas de cuatro grandes hombres: [1] Abraham (Génesis capítulos 10-11); [2] Isaac (Génesis 21:1 al 35:29); [3] Jacob (Génesis 25:21 al 50:14); y [4] José (Génesis 30:22 al 50:26).

Dios creó un universo que era bueno y libre de pecado. Dios creó a la humanidad para tener una relación personal con Él. Adán y Eva pecaron y por ello trajeron la maldad y la muerte al mundo. La maldad se incrementó constantemente en el mundo hasta que solamente quedó una familia en la que Dios encontró algo bueno. Dios envió el Diluvio para acabar con el mal, pero salvó a Noé y su familia junto con los animales en el Arca. Después del Diluvio, la humanidad comenzó nuevamente a multiplicarse y se extendió por todo el mundo.

Dios eligió a Abraham, a través de quien Él formaría un pueblo elegido y eventualmente al Mesías prometido. El linaje elegido pasó a Isaac el hijo de Abraham, y luego a Jacob, el hijo de Isaac. Dios cambió el nombre de Jacob al de Israel, y sus doce hijos se convirtieron en los ancestros de las doce tribus de Israel. En Su soberanía, Dios hizo que José el hijo de Jacob fuera enviado a Egipto debido a las despreciables acciones de sus hermanos. Este hecho, previsto para su mal por sus hermanos, estaba destinado por Dios para bien, y eventualmente dio como resultado que José, quien había adquirido gran poder en Egipto, salvara a Jacob y su familia de una hambruna devastadora.

Referencias Proféticas: Muchos temas del Nuevo Testamento tienen sus raíces en Génesis. Jesucristo es la Simiente de la mujer que destruiría el poder de Satanás (Génesis 3:15). En cuanto a José, el plan de Dios para el bien de la humanidad a través del sacrificio de Su Hijo, fue destinado para bien, aunque aquellos que crucificaron a Jesús lo hicieron por maldad. Noé y su familia son los primeros de muchos remanentes descritos en la Biblia. A pesar de las adversidades y las difíciles circunstancias, Dios siempre preserva para Sí Mismo a un remanente fiel. El remanente de los israelitas regresó a Jerusalén después de la cautividad en Babilonia; Dios preservó a un remanente a través de todas las persecuciones descritas en Isaías y Jeremías, un remanente de 7000 sacerdotes fue escondido de la ira de Jezabel; Dios promete que un día, un remanente de judíos se convertirá a su verdadero Mesías (Romanos 11). La fe manifestada por Abraham sería el don de Dios y la base de la salvación tanto de judíos como de gentiles (Efesios 2:8-9; Hebreos 11).

Aplicación Práctica: El tema predominante de Génesis, es la existencia eterna de Dios y Su creación del mundo. No hay esfuerzo por parte del autor, de defender la existencia de Dios; él simplemente declara que Dios es, siempre ha sido, y siempre será, todopoderoso sobre todas las cosas. De la misma manera, tenemos confianza en las verdades de Génesis, a pesar de los alegatos de aquellos que las negarían. Toda la gente, sin importar la cultura, nacionalidad o lenguaje, es responsable ante el Creador. A causa del pecado, introducido al mundo en la Caída, fuimos separados de Él. Pero a través de una pequeña nación, Israel, el plan de Dios para la redención de la raza humana fue revelado y puesto a disposición de todos. Nos regocijamos en ese plan.

Dios creó el universo, la tierra y todo ser viviente. Podemos confiar en Él, para manejar las preocupaciones de nuestras vidas. Dios puede tomar una situación sin esperanza de solución (p. ej. la falta de hijos de Abraham y Sara), y hacer cosas asombrosas si simplemente confiamos y obedecemos. Cosas terribles e injustas suceden en nuestras vidas, como con José, pero Dios siempre traerá un mayor bien, si tenemos fe en Él y en Su plan soberano. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”(Romanos 8:28).

Libro de Éxodo

Autor: Moisés fue el autor del Libro de Éxodo (Éxodo 17:14; 24:4-7; 34:27).

Fecha de su Escritura: El Libro de Éxodo fue escrito entre el 1440 y 1400 a.C.

Propósito de la Escritura: La palabra “éxodo” significa salida. En el tiempo de Dios, el éxodo de los israelitas de Egipto, marcó el final de un período de opresión para los descendientes de Abraham (Génesis 15:13), y el principio del cumplimiento del pacto de la promesa hecha a Abraham, de que sus descendientes no solo habitarían en la Tierra Prometida, sino también se multiplicarían y llegarían a ser una gran nación (Génesis 12:1-3, 7). El propósito del libro puede ser expresado como un seguimiento desde el rápido crecimiento de los descendientes de Jacob en Egipto, hasta el establecimiento de la nación teocrática en su Tierra Prometida.

Versos Clave: “Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José” (Éxodo 1:8)

“Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios. (Éxodo 2:24-25)

“Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.” (Éxodo 12:27)

“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.” (Éxodo 20:2-3)

Breve Resumen: Éxodo comienza donde se queda Génesis, mientras Dios trata con Su pueblo elegido, el judío. Éxodo sigue los eventos desde el tiempo en que Israel entra en Egipto como invitados de José, quien era un personaje poderoso en Egipto, hasta que ellos fueron eventualmente liberados de la cruel esclavitud a la cual habían sido llevador por “…un nuevo rey que no conocía a José” (Éxodo 1:8)

Los capítulos 1-14 describen las condiciones de opresión de los judíos bajo el gobierno del faraón, el surgimiento de Moisés como su libertador, las plagas traídas por Dios sobre Egipto a causa de la negativa de su líder de someterse a Él, y la salida de Egipto. La soberana y poderosa mano de Dios es apreciada en los milagros de las plagas – terminando con la plaga de la muerte de los unigénitos y la institución de la primera Pascua – la liberación de los israelitas, su paso por el Mar Rojo, y la destrucción del ejército egipcio.

La parte central de Éxodo es dedicada al peregrinaje en el desierto y la milagrosa provisión de Dios para Su pueblo. Pero aunque Él les dio pan del cielo, agua dulce de la amarga, agua de la roca, victoria sobre aquellos que los hubieran destruido, Su Ley escrita en tablas de piedra por Su propia mano, y Su presencia en forma de columnas de fuego y nube, la gente continuamente murmuraba y se rebelaba contra Él.

La última tercera parte del libro, describe la construcción del Arca del Pacto y el plan para el Tabernáculo con sus variados sacrificios, altares, mobiliario, ceremonias y formas de adoración.

Referencias Proféticas: Los numerosos sacrificios requeridos a los israelitas eran una ilustración del sacrificio supremo, la Pascua del Cordero de Dios, Jesucristo. En la noche de la última plaga en Egipto, se sacrificó a un cordero sin defecto y su sangre se aplicó en los dos postes y el dintel de las puertas en las casas del pueblo de Dios, protegiéndolos del ángel de la muerte. Esto prefiguraba a Jesús, el Cordero de Dios sin mancha y sin contaminación (1 Pedro 1:19), cuya sangre aplicada en nosotros, nos asegura la vida eterna. Entre las presentaciones simbólicas de Cristo en el libro de Éxodo está el relato del agua que sale de la roca en Éxodo 17:6. Así como Moisés golpeó la roca para proporcionar el agua de vida para que bebiera la gente, así Dios golpeó la Roca para nuestra salvación, crucificando a Cristo por nuestro pecado, y de la Roca salió el don del agua viva (Juan 4:10). La provisión del maná en el desierto es un cuadro perfecto de Cristo, el Pan de Vida (Juan 6:48), provisto por Dios para darnos vida.

Aplicación Práctica: La Ley Mosaica fue dada en parte para mostrar al ser humano que era incapaz de guardarla. Somos incapaces de agradar a Dios por medio del cumplimiento de la ley; por tanto, Pablo nos exhorta a “poner nuestra fe en Jesucristo, para que podamos ser justificados por la fe en Cristo y no por la observancia de la ley, porque por las obras de la ley, ninguno será justificado” (Gálatas 2:16).

La provisión de Dios para los israelitas, desde su liberación de la cautividad hasta el maná y las codornices en el desierto, son claras indicaciones de Su provisión por gracia para Su pueblo. Dios ha prometido cubrir todas nuestras necesidades. “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” (1 Corintios 1:9).

Debemos confiar en el Señor, porque Él puede librarnos de todo. Pero Dios no permite que el pecado quede impune para siempre. Como resultado, podemos confiar en Su retribución y justicia. Cuando Dios nos libra de una mala situación, debemos procurar no regresar. Cuando Dios nos demanda algo, Él espera que lo cumplamos, pero al mismo tiempo Él nos da la gracia y misericordia porque Él sabe que por nosotros mismos, jamás podremos ser capaces de obedecer plenamente.

Libro de Levítico

Autor: Moisés fue el autor del Libro de Levítico.

Fecha de su Escritura: El Libro de Levítico fue escrito entre el 1440 y 1400 a.C.

Propósito de la Escritura: En razón de que los israelitas habían estado en cautiverio en Egipto por 400 años, el concepto de Dios había sido distorsionado por el politeísmo y paganismo de los egipcios. El propósito de Levítico es proveer la instrucción y las leyes para guiar a un pecaminoso y aún así redimido pueblo en su relación con un Dios santo. Hay un énfasis en Levítico sobre la necesidad de una santidad personal en respuesta a la santidad de Dios. El pecado debe ser expiado a través de la ofrenda de sacrificios adecuados (capítulos 8-10). Otros temas cubiertos en el libro, son las dietas (alimentos puros e impuros), los partos, y enfermedades que son cuidadosamente reguladas (capítulos 11-15). El capítulo 16 describe el Día de la Expiación cuando se ofrecía un sacrificio anual por el pecado acumulado del pueblo. Además, el pueblo de Dios debía ser sobrio en su vida personal, moral y social, en contraste con las entonces acostumbradas prácticas de los paganos a su alrededor (capítulos 17-22).

Versos Clave: “Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya.” (Levítico 1:4).

“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.” (Levítico 17:11).

“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.” (Levítico 19:18).

Breve Resumen: Los capítulos 1-7 explican las ofrendas requeridas tanto del laico, como del sacerdote. Los capítulos 8-10 describen la consagración de Aarón y sus hijos para el sacerdocio. Los capítulos 11-16 son prescripciones para varios tipos de inmundicia. Los 10 capítulos finales tratan de la guía de Dios a Su pueblo para una santidad práctica. Varias fiestas fueron instituidas en la adoración del pueblo a Jehová Dios, convocadas y practicadas de acuerdo a las leyes de Dios. Las bendiciones y maldiciones acompañarían a quienes guardaran o transgredieran los mandamientos de Dios (capítulo 26). Los votos al Señor se mencionan en el capítulo 27.

El tema principal de Levítico es la santidad. La demanda de Dios por la santidad de Su pueblo está basada en la santidad de Su propia naturaleza. Un tema correspondiente es el de la expiación. La santidad debe ser mantenida ante Dios, y la santidad solo puede ser obtenida a través de una adecuada expiación.

Referencias Proféticas: Muchas de las prácticas en los rituales de adoración, ilustran de muchas formas la persona y la obra de nuestro Salvador, el Señor Jesucristo. Hebreos 10 nos dice que la Ley Mosaica era “sólo una sombra de los bienes venideros” por lo que significa que los diarios sacrificios ofrecidos por los sacerdotes por los pecados del pueblo, eran una representación del Sacrificio absoluto – Jesucristo, cuyo sacrificio fue hecho una vez y para siempre por aquellos que creyeran en Él. La santidad impartida temporalmente por la Ley, un día sería reemplazada por la obtención de la santidad absoluta cuando los cristianos cambian su pecado por la justicia de Cristo (2 Corintios 5:21).

Aplicación Práctica: Dios toma muy en serio Su santidad, y también debemos hacerlo nosotros. La tendencia en la iglesia postmodernista es crear un Dios a nuestra imagen, dándole los tributos que nos gustaría que tuviera, en lugar de los que describe Su Palabra. La santidad absoluta de Dios, Su trascendente esplendor y Su “luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16) son conceptos extraños para muchos cristianos. Somos llamados a caminar en la Luz y apartar las tinieblas en nuestras vidas, para que podamos ser agradables a Su vista. Un Dios santo no puede tolerar el cínico y flagrante pecado en Su pueblo y Su santidad exige que sea castigado. No nos atrevamos a adoptar una actitud frívola respecto al pecado o al odio de Dios hacia él, tampoco debemos, de ninguna manera verlo con ligereza.

Alaba a Dios, porque por la muerte de Jesús por nosotros, ya no tenemos que ofrecer sacrificios de animales. Todo el tema de Levítico es sobre la sustitución. La muerte de los animales era un castigo sustitutivo por aquellos que habían pecado. De la misma manera, pero de forma infinitamente mejor, el sacrificio de Jesús en la cruz fue el pago sustitutivo por nuestros pecados. Ahora podemos comparecer sin temor ante un Dios de santidad absoluta, porque Él ve en nosotros la justicia de Cristo.

Libro de Números

Autor: Moisés fue el autor del Libro de Números.

Fecha de su Escritura: El Libro de Números fue escrito entre el 1440 y 1400 a.C.

Propósito de la Escritura: El mensaje del Libro de Números es universal y eterno. Les recuerda a los creyentes la guerra espiritual en la cual se han comprometido, porque Números es el libro del servicio y caminar del pueblo de Dios. El Libro de Números es esencialmente un puente entre los israelitas recibiendo la Ley (Éxodo y Levítico), y su preparación para entrar a la Tierra Prometida (Deuteronomio y Josué).

Versos Clave: “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.” (Números 6:24-26).

“Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?” (Números 12:6-8).

“Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.” (Números 14:30-34).

Breve Resumen: La mayoría de los eventos del Libro de Números tienen lugar en el desierto, principalmente entre el segundo y cuarentavo años del peregrinar de los israelitas. Los primeros 25 capítulos del libro, registran las experiencias de la primera generación de Israel en el desierto, mientras que el resto del libro describe las experiencias de la segunda generación. El tema de la obediencia y la rebelión seguida por el arrepentimiento y las bendiciones, corre a través de todo el libro, así como en todo el Antiguo Testamento.

El tema de la santidad de Dios es continuado desde el libro de Levítico al libro de Números, lo cual revela la preparación e instrucción de Dios a Su pueblo para entrar a la Tierra Prometida de Canaán. La importancia del Libro de Números está indicada por sus continuas referencias que de él se hacen en el Nuevo Testamento. El Espíritu Santo llama especialmente la atención a Números en 1 Corintios 10:1-12. Las palabras “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, están escritas para amonestarnos a nosotros…” se refieren al pecado de los israelitas y al disgusto de Dios con ellos.

En Romanos 11:22, Pablo habla acerca de “la bondad y la severidad de Dios” que en pocas palabras, es el mensaje de Números. La severidad de Dios es vista en la muerte de la generación rebelde en el desierto, aquellos que nunca entraron en la Tierra Prometida. La bondad de Dios es cumplida en la nueva generación. Dios protegió, preservó y proveyó para esta gente hasta que poseyeron la tierra. Esto nos recuerda la justicia y el amor de Dios, que están siempre en soberana armonía.

Referencias Proféticas: La demanda de Dios por santidad a Su pueblo, está total y finalmente satisfecha en Jesucristo, quien vino a cumplir la ley por nosotros (Mateo 5:17). El concepto del Mesías prometido se extiende por todo el libro. La ordenanza en el capítulo 19 sobre el sacrificio de la vaca alazana “perfecta, en la cual no había falta” prefigura a Cristo, el Cordero de Dios sin mancha o culpa, quien fue sacrificado por nuestros pecados. La imagen de la serpiente de bronce levantada sobre una asta para otorgar la curación física (capítulo 21) también prefigura a Cristo siendo levantado, ya sea en la cruz o en el ministerio de la Palabra, para que cualquiera que lo mire por la fe, puede obtener la salud espiritual.

En el capítulo 24, el cuarto oráculo de Balaam, habla de la estrella y del cetro que se levantará de Jacob. Aquí está una profecía de Cristo quien es llamado “la estrella de la mañana” en Apocalipsis 22:16 por Su gloria, brillantez y resplandor, y por la luz que de Él procede. Él también puede ser llamado un cetro, esto es, el portador del cetro, por su realeza. Él no solo tiene el nombre de rey, sino que tiene un reino, y gobierna con un cetro de gracia, misericordia y justicia.

Aplicación Práctica: Del Libro de Números se desprende un gran tema teológico desarrollado en el Nuevo Testamento; y es que el pecado y la incredulidad, especialmente la rebelión, acarrea el juicio de Dios. I Corintios capítulo 10 específicamente lo dice – y Hebreos 3:7 a 4:13 lo implica fuertemente – estos eventos fueron escritos como ejemplo para que los creyentes observen y los eviten. No debemos “poner nuestro corazón en cosas malas” (v.6), o ser sexualmente inmorales (v.8), o poner a Dios a prueba (v.9) o quejarnos y murmurar (v.10).

Así como los israelitas vagaron en el desierto por 40 años a causa de su rebelión, así también algunas veces Dios permite que vaguemos lejos de Él y suframos la soledad y falta de bendiciones cuando nos rebelamos contra Él. Pero Dios es fiel y justo, y así como Él restauró a los israelitas a su legítimo lugar en Su corazón; Él siempre restaurará a los cristianos al lugar de bendición e íntima comunión con Él si nos arrepentimos y regresamos a Él (1 Juan 1:9).



Libro de Deuteronomio

Autor: Moisés escribió el Libro de Deuteronomio, el cual es de hecho una colección de sus sermones a Israel, justo antes de que cruzaran el Jordán. “Estas son las palabras que habló Moisés” (1:1). Alguien más (probablemente Josué) pudo haber escrito el último capítulo.

Fecha de su Escritura: Estos sermones se produjeron durante el período de los 40 días previos a la entrada de Israel a la Tierra Prometida. El primer sermón fue pronunciado en el primer día del onceavo mes (1:3), y los israelitas cruzaron el Jordán 70 días después, en el día décimo del primer mes (Josué 4:19). Restando los 30 días de duelo después la muerte de Moisés, (Deuteronomio 34:8), tenemos los restantes 40 días. El año era el 1410 a.C.

Propósito de la Escritura: Una nueva generación de israelitas estaba por entrar a la Tierra Prometida. Esta multitud no había experimentado el milagro del Mar Rojo o escuchado la ley dada en el Sinaí, y ellos estaban a punto de entrar a una nueva tierra que ofrecía muchos peligros y tentaciones. El libro de Deuteronomio les fue dado para recordarles la ley y el poder de Dios.

Versos Clave: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.” (Deuteronomio 4:2)

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” (Deuteronomio 6:4-7)

“Y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.” (Deuteronomio 32:46-47)

Breve Resumen: A los israelitas les es ordenado recordar cuatro cosas: La fidelidad de Dios, la santidad de Dios, las bendiciones de Dios, y las advertencias de Dios. Los primeros tres capítulos resumen el viaje de Egipto a su ubicación actual, Moab. El capítulo 4 es un llamado a la obediencia, para ser fieles al Dios que fue Fiel con ellos.

Los capítulos del 5 al 26 son una repetición de la ley. Los Diez Mandamientos, las leyes concernientes a los sacrificios y días especiales, y el resto de la ley es dada a la nueva generación. Se prometen bendiciones para aquellos que obedezcan (5:29; 6:17-19; 11:13.15), y el hambre es prometida para aquellos que quebranten la ley (11:16-17)

El tema de las bendiciones y las maldiciones continúa en los capítulos 27-30. Esta porción del libro termina con una clara elección presentada ante Israel: “os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición;….” El deseo de Dios para Su pueblo se encuentra en lo que Él recomienda: “…escoge, pues, la vida” (30:19).

En los capítulos finales, Moisés exhorta al pueblo; comisiona a su sucesor Josué; escribe un cántico; y da la bendición final a cada una de las tribus de Israel. El capítulo 34 relata las circunstancias de la muerte de Moisés. Él subió al monte Pisga, desde donde el Señor le mostró la Tierra Prometida a la cual él no entraría. A los 120 años de edad, pero aún con una buena visión y con el vigor de su juventud, Moisés murió en la presencia del Señor. El libro de Deuteronomio termina con un corto obituario sobre este gran profeta.

Referencias Proféticas: Muchos temas del Nuevo Testamento se encuentran presentes en el libro de Deuteronomio. El primero entre ellos es la necesidad de guardar perfectamente la Ley Mosaica y la imposibilidad de lograrlo. Los interminables sacrificios necesarios para la expiación de los pecados del pueblo – quienes consistentemente transgredían la Ley – encontraría su cumplimiento en el último y “definitivo” sacrificio de Cristo (Hebreos 10:10). Debido a Su obra de expiación en la cruz, ya no necesitaríamos más sacrificios por el pecado.

La elección de Dios por los israelitas como Su pueblo especial, prefigura Su elección de aquellos que creerían en Cristo (1 Pedro 2:9). En Deuteronomio 18:15-19, Moisés profetiza la llegada de otro profeta – el último Profeta que había de venir y quien es El Mesías. Al igual que Moisés, Él recibiría y predicaría la revelación divina, y guiaría a Su pueblo (Juan 6:14; 7:40)

Aplicación Práctica: El libro de Deuteronomio subraya la importancia de la Palabra de Dios. Es una parte vital de nuestras vidas. Aunque ya no estamos bajo la ley del Antiguo Testamento, aún somos responsables de sujetarnos a la voluntad de Dios en nuestras vidas. La simple obediencia trae bendición, y el pecado acarrea sus propias consecuencias.

Ninguno de nosotros está “por sobre la ley.” Aún Moisés, el líder y profeta elegido por Dios, necesitaba obedecer. La razón por la que no se le permitió entrar a la Tierra Prometida, fue porque desobedeció el claro mandato del Señor (Números 20:12).

Durante el tiempo de Su tentación en el desierto, Jesús citó tres veces el libro de Deuteronomio (Mateo 4). Al hacerlo, Jesús nos ilustró la necesidad de guardar la Palabra de Dios en nuestros corazones, para que no pequemos contra Él (Salmo 119:11).

Al igual que Israel recordaba la fidelidad de Dios, también debemos hacerlo nosotros. El paso a través del Mar Rojo, Su santa presencia en el Sinaí, y la bendición del maná en el desierto, debe ser también de ánimo para nosotros. Una buena manera de seguir adelante, es tomarnos un momento y mirar hacia atrás para ver lo que Dios ha hecho.

También tenemos el hermoso cuadro en Deuteronomio de un Dios amoroso, Quien desea una relación con Sus hijos. El Señor nombra el amor como la razón por la que Él sacó a Israel de Egipto “con mano poderosa” y los redimió (Deuteronomio 7:7-9). ¡Que cosa tan maravillosa es estar libres de la esclavitud del pecado y ser amados por un Dios todopoderoso!

Libro de Josué

Autor: El Libro de Josué no nombra explícitamente a su autor. Es muy probable que Josué hijo de Nun, el sucesor de Moisés como líder sobre Israel, escribiera gran parte de este libro. La última parte del libro fue escrito por al menos una persona después de la muerte de Josué. También es posible que varias secciones fueran editadas / compiladas después de la muerte de Josué.

Fecha de su Escritura: El Libro de Josué fue escrito probablemente entre el 1400 y 1370 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Josué proporciona una descripción general de las campañas militares para conquistar el área de la tierra que Dios había prometido. Después del éxodo de Egipto y los subsecuentes cuarenta años de vagar por el desierto, la recién formada nación está ahora lista para entrar en la Tierra Prometida, conquistar a los habitantes y ocupar el territorio. La descripción que tenemos aquí, nos da abreviados y selectos detalles de muchas de las batallas, así como la manera en la tierra fue conquistada, y la forma en que fue dividida en áreas tribales.

Versos Clave: “Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” (Josué 1:6-9).

“Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” (Josué 24:14-15).

Breve Resumen: El Libro de Josué continúa la historia de los israelitas después de su éxodo desde Egipto. El libro narra los aproximadamente 20 años del liderazgo de la gente por Josué, después de que Moisés lo ungiera al final de Deuteronomio. Las divisiones de los veinticuatro capítulos del Libro de Josué pueden resumirse de la siguiente manera.

Capítulos 1-12: La entrada y conquista de la Tierra Prometida.
Capítulos 13-22: Instrucciones para distribuir las porciones de la Tierra Prometida.
Capítulos 23-24: Discurso de despedida de Josué

Referencias Proféticas: La historia de Rahab la ramera y su gran fe en el Dios de los israelitas, le da un lugar junto a aquellos honrados por su fe en Hebreos 11:31. La suya es una historia de la gracia de Dios hacia los pecadores y la salvación por gracia solamente. Pero aún más importante, es el hecho de que por la gracia de Dios, ella llegó a formar parte de la línea Mesiánica (Mateo 1:15).

Uno de los rituales ceremoniales de Josué 5, encuentra su perfecto cumplimiento en el Nuevo Testamento. Los versos 1-9 describen el mandamiento de Dios de que aquellos que nacieron en el desierto fueran circuncidados cuando entraran a la Tierra Prometida. Al hacerlo, Dios “quitó el oprobio de Egipto” de ellos, significando que Él los limpiaba de los pecados de su vida anterior. Colosenses 2:10-12 describe a los creyentes como siendo circuncidados en sus corazones por Cristo Mismo, por quien hemos quitado la naturaleza de pecado de nuestras vidas anteriores sin Cristo.

Dios estableció ciudades de refugio para que aquellos que hubieran matado accidentalmente a alguien, pudieran vivir ahí sin temor a la retribución. Cristo es nuestro refugio a quien “hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Hebreos 6:18).

El Libro de Josué contiene un predominante tema teológico del reposo. Los israelitas, después de vagar por el desierto 40 años, finalmente entraron al reposo que Dios había preparado para ellos en la tierra de Canaán. El escritor de Hebreos utiliza este incidente como una advertencia para que nosotros no permitamos que la incredulidad nos impida entrar en el reposo de Dios en Cristo (Hebreos 3:7-12).

Aplicación Práctica: Uno de los versos clave del Libro de Josué es el 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.” El Antiguo Testamento está repleto con historias de cómo la gente “se olvidó” de Dios y Su Palabra y sufrió terribles consecuencias. Para el cristiano, la Palabra de Dios es vital. Si la descuidamos, nuestra vida sufrirá las consecuencias. Pero si adoptamos de corazón el principio expresado en el verso 1:8, estaremos completos y preparados para ser usados en el reino de Dios (2 Timoteo 3:16-17), y encontraremos que las promesas de Dios en Josué 1:8-9 serán también nuestras.

Josué es un perfecto ejemplo de los beneficios de un valioso tutor. Por años él permaneció junto a Moisés. Él observó a Moisés mientras seguía a Dios de una manera casi perfecta. Él aprendió de Moisés a orar de una manera personal. Aprendió cómo obedecer a través del ejemplo de Moisés. Aparentemente Josué también aprendió del ejemplo negativo que le costó a Moisés el gozo de haber entrado en la Tierra Prometida. Si estás vivo, tu eres un tutor. Alguien, en alguna parte, te está observando. Alguna persona más joven o alguien a quien estás influenciando, está viendo cómo vives y como reaccionas. Alguien está aprendiendo de ti. Alguien seguirá tu ejemplo. La tutoría es mucho más que las palabras pronunciadas por un mentor. Su vida entera está en un escaparate.

Libro de Jueces

Autor: El Libro de Jueces no especifica el nombre de su autor. La tradición es que el profeta Samuel fue el autor de Jueces. La evidencia interna indica que el autor de Jueces vivió poco después del período de los Jueces. Samuel se ajusta a estas características.

Fecha de su Escritura: El Libro de Jueces probablemente fue escrito entre el 1045 y el 1000 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Jueces puede ser dividido en dos secciones: 1) Capítulos 1-16, donde se relatan las guerras de liberación comenzando con la derrota de los cananeos a manos de los israelitas y terminando con la derrota de los filisteos y la muerte de Sansón; 2) Capítulos 17-21 conocidos como un apéndice y sin relación con los capítulos previos. Estos capítulos son indicados como un tiempo “cuando no había rey en Israel (Jueces 17:6; 18:1; 19:1; 21:25).” Originalmente, el libro de Rut formaba parte del Libro de Jueces, pero en el 450 d.C. fue separado para convertirse en un libro independiente.

Versos Clave: “Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.

Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino.” (Jueces 2:16-19)

“Y los hijos de Israel respondieron a Jehová: Hemos pecado; haz tú con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.” (Jueces 10:15)

“En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.” (Jueces 21:25).

Breve Resumen: El Libro de Jueces es una trágica narración de cómo Yahvé [Dios] fue subestimado por Sus hijos año tras año, siglo tras siglo. Jueces es un triste contraste con el libro de Josué, que narra las bendiciones que Dios otorgó a los israelitas por su obediencia a Dios al conquistar la tierra. En Jueces, ellos fueron desobedientes e idólatras, lo que los condujo a sus muchas derrotas. Sin embargo, Dios nunca dejó de abrir Sus brazos en amor a Su pueblo, cada vez que se arrepentían de sus malvados caminos e invocaban Su nombre. (Jueces 2:18). A través de 15 jueces de Israel, Dios honró Su promesa a Abraham de proteger y bendecir a sus descendientes (Génesis 12:2-3).

Después de la muerte de Josué y sus contemporáneos, los israelitas se volvieron a servir a Baal y Astarot. Dios permitía que los israelitas sufrieran las consecuencias de su adoración a falsos dioses. Era entonces cuando el pueblo de Dios imploraba a Yahvé por Su ayuda. Dios envió jueces a Sus hijos, para que los guiaran en una vida recta. Pero vez tras vez, ellos le daban la espalda a Dios y se volvían a sus vidas de maldad. Sin embargo, guardando Su parte del pacto con Abraham, Dios salvó a Su pueblo de sus opresores a lo largo de los 480 años del Libro de Jueces.

Probablemente el más notable fue el 12º juez, Sansón, quien llegó a dirigir a los israelitas después de 40 años de cautividad bajo el gobierno de los despiadados filisteos. Sansón condujo al pueblo de Dios a la victoria sobre los filisteos, donde él perdió su propia vida después de 20 años de ser juez sobre Israel.

Referencias Proféticas: El anuncio a la madre de Sansón de que ella daría a luz a un hijo que guiaría a Israel, es una figura de la anunciación a María sobre el nacimiento del Mesías. Dios envió a Su Ángel a ambas mujeres y les dijo que ellas “concebirían y darían a luz a un hijo” (Lucas 13:3; Lucas 1:31) quien guiaría al pueblo de Dios.

La compasiva liberación de Dios a Su pueblo, a pesar de su pecado y de haberlo rechazado, presenta una ilustración de Cristo en la cruz. Jesús murió para liberar a Su pueblo – a todo aquel que cree en Él – de sus pecados. Aunque la mayor parte de los que lo siguieron durante Su ministerio, eventualmente se alejarían y lo rechazarían, Él aún permaneció fiel a Su promesa y fue a la cruz a morir por nosotros.

Aplicación Práctica: La desobediencia siempre atrae el juicio. Los israelitas presentan un ejemplo perfecto de lo que no debemos hacer. En lugar de aprender de la experiencia de que Dios siempre castigará la rebelión contra Él, ellos continuaron desobedeciendo y sufriendo el desagrado y la disciplina de Dios. Si continuamos en desobediencia, atraeremos la disciplina de Dios, no porque Él disfrute nuestro sufrimiento, sino “… porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” (Hebreos 12:6).

El libro de Jueces es un testamento de la fidelidad de Dios. Aún “Si fuéremos infieles, Él permanece fiel” (2 Timoteo 2:13). Aunque fuéremos infieles a Él, como lo fueron los israelitas, aún Él es fiel para salvarnos y preservarnos (1 Tesalonicenses 5:24), y perdonarnos cuando buscamos ser perdonados (1 Juan 1:9). “el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” (1 Corintios 1:8-9).

Libro de Rut

Autor: El Libro de Rut no especifica el nombre de su autor. La tradición es que el Libro de Rut fue escrito por el profeta Samuel.

Fecha de su Escritura: La fecha exacta en que el Libro de Rut fue escrito es incierta. Sin embargo la postura prevalente es una fecha entre el 1011 y 931 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Rut fue escrito para los israelitas. Enseña que el amor genuino a veces puede requerir de gran sacrificio. Independientemente de nuestro lugar en la vida, podemos vivir de acuerdo a los preceptos de Dios. El amor y la bondad genuinos serán recompensados. Dios bendice abundantemente a aquellos que buscan vivir vidas obedientes. La vida de obediencia no permite “accidentes” en el plan de Dios. Dios extiende Su misericordia al misericordioso.

Versos Clave: “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.” (Rut 1:16).

“Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.” (Rut 3:9).

“Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es el padre de Isaí, padre de David.” (Rut 4:17).

Breve Resumen: La trama del Libro de Ruth se inicia en el país pagano de Moab, una región al noroeste del Mar Muerto, pero después se transporta a Belén. Este relato verídico tiene lugar durante los tristes días del fracaso y rebelión de los israelitas, llamado el período de los Jueces. Una hambruna obliga a Elimelec y a su esposa Noemí, a emigrar de su hogar israelita al país de Moab. Elimelec muere y Noemí se queda con sus dos hijos, quienes pronto se casan con dos mujeres moabitas, Orfa y Rut. Más tarde ambos hijos mueren, y Noemí se queda sola con Orfa y Rut en una tierra extraña. Orfa regresa con sus padres, pero Rut determina quedarse con Noemí mientras viajan a Belén. Esta historia de amor y devoción cuenta el eventual matrimonio de Rut con un hombre rico llamado Booz, con quien ella tiene un hijo, Obed, quien se convierte en el abuelo de David y ancestro de Jesús. La obediencia lleva a Rut a formar parte del linaje de Cristo.

Referencias Proféticas: El tema más importante en el Libro de Rut es del pariente-redentor. Booz, un pariente de Rut por el lado de su esposo, actuó según su deber como se indica en la Ley Mosaica para redimir a un pariente pobre de sus circunstancias (Lev. 25:47-49). Este escenario es repetido por Cristo, quien nos redime de la pobreza espiritual y de la esclavitud del pecado. Nuestro Padre celestial envió a Su propio Hijo a la cruz, para que pudiéramos hacernos hijos de Dios y hermanos y hermanas en Cristo. Al ser nuestro Redentor, nos convertimos en Sus parientes.

Aplicación Práctica: La soberanía de nuestro Gran Dios es claramente apreciada en la historia de Rut. Él guió cada uno de sus pasos para hacerla Su hija y cumplir Su plan para convertirla en una antecesora de Jesucristo (Mateo 1:5). De la misma manera, nosotros tenemos la seguridad de que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Así como Noemí y Rut confiaron en Él para su provisión, también debemos hacerlo nosotros.

En Rut vemos un ejemplo de la mujer virtuosa de Proverbios 31. Además de ser devota a su familia (Rut 1:15-18; Proverbios 31:10-12) y depender fielmente de Dios (Rut 2:12; Proverbios 31:30), vemos en Rut a una mujer de sabias palabras. Sus palabras son amorosas, amables y respetuosas, tanto para con Noemí como para con Booz. La mujer virtuosa de Proverbios 31 “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.” (v. 26). En la actualidad podríamos buscar a lo largo y a lo ancho a una mujer tan valiosa como para ser nuestro modelo a seguir como lo es Rut.

Libro de 1 de Samuel

Autor: El autor es anónimo. Sabemos que Samuel escribió un libro (1 Samuel 10:25), y es muy probable que él también escribiera parte de este libro. Otros posibles contribuyentes a 1 Samuel son los profetas/historiadores Natán y Gad (1 Crónicas 29:29).

Fecha de su Escritura: Originalmente, los libros 1 y 2 Samuel eran un solo libro. Los traductores de la Septuaginta los separaron, y nosotros hemos conservado desde entonces esta división. Los eventos de 1 Samuel abarcan aproximadamente 100 años, desde el 1100 a.C., hasta el 1000 a.C. Los eventos de 2 Samuel, cubren otros 40 años. La fecha de su escritura entonces, seria en algún período posterior al 960 a.C.

Propósito de la Escritura: Primera de Samuel registra la historia de Israel en la tierra de Canaán, durante la transición de ser gobernados por jueces a convertirse en una nación unificada bajo el gobierno de reyes. Samuel emerge como el último juez, y él unge a los dos primeros reyes, Saúl y David.

Versos Clave: “Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.”(1 Samuel 8:6-7)

“Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.”(1 Samuel 13:13-14).

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.” (1 Samuel 15:22-23)

Breve Resumen: El libro de 1 Samuel puede ser claramente dividido en dos secciones: la vida de Samuel (capítulos 1-12) y la vida de Saúl (capítulos 13-31). El libro comienza con el milagroso nacimiento de Samuel en respuesta a la ferviente oración de su madre. Cuando niño, Samuel vivió y sirvió en el templo. Dios lo eligió como profeta (3:19-21), y la primer profecía del niño fue un juicio sobre sacerdotes corruptos. 

Los israelitas van a la guerra con sus eternos enemigos, los filisteos. Los filisteos capturan el arca del pacto y se adueñan de ella temporalmente, pero cuando el Señor envía Su juicio, los filisteos regresan el arca. Samuel llama a Israel al arrepentimiento (7:3-6) y luego a la victoria sobre los filisteos. 

El pueblo de Israel, queriendo ser como las otras naciones, desean un rey. Samuel se disgusta por sus demandas, pero el Señor le dice que no es el liderazgo de Samuel el que están rechazando, sino el Suyo. Después de advertirle a la gente lo que significaría tener un rey, Samuel unge a un benjamita llamado Saúl, quien es coronado en Mizpa (10:17-25). 

Saúl disfruta del éxito inicial, derrotando a los amonitas en batalla (capítulo 11); pero entonces él comete una serie de errores: obstinadamente, él ofrece un sacrificio (capítulo 13), hace un inconsciente voto a expensas de su hijo Jonatan (capítulo 14), y desobedece las órdenes directas del Señor (capítulo 15). Como resultado de la rebelión de Saúl, Dios elige a otro para que tome su lugar. Mientras tanto, Dios retira la bendición de Saúl y un espíritu maligno comienza a atormentarlo, llevándolo hacia la locura (16:14).

Samuel viaja a Belén para ungir a un joven llamado David como el siguiente rey (capítulo 16). Más tarde, David tiene su famosa confrontación con Goliat el filisteo, y se convierte en un héroe nacional (capítulo 17). David sirve en la corte de Saúl, casándose con su hija y entablando amistad con su hijo Jonatan. Saúl comienza a desarrollar un creciente sentimiento de celos por el éxito y la popularidad de David, e intenta matarlo. David huye, y así se inicia un extraordinario período de aventuras, intrigas y romance. Con ayuda sobrenatural, David consistentemente apenas logra evadir la encarnizada persecución de Saúl (capítulos 19-26). A través de todo esto, David mantiene su integridad y su amistad con Jonatan.

Referencias Proféticas: La oración de Ana en 1 Samuel 2:1-10 hace varias referencias proféticas de Cristo. Ella ensalza a Dios como su Roca (v.2), y sabemos por lo que nos dice el evangelio, que Jesús es la Roca sobre la que debemos construir nuestras casas espirituales. Pablo se refiere a Jesús como la “piedra de tropiezo” para los judíos (Romanos 9:33). Cristo es llamado la “Roca espiritual” que proveyó la bebida espiritual de los israelitas en el desierto, al igual que Él provee el “agua viva” para nuestras almas (1 Corintios 10:4; Juan 4:10). La oración de Ana también hace referencia al Señor que juzgará los confines de la tierra (v.2:10), mientras que Mateo 25:31-32 se refiere a Jesús como el Hijo del Hombre quien vendrá en gloria a juzgar a todos.

Aplicación Práctica: La trágica historia de Saúl es un estudio sobre la oportunidad desperdiciada. Aquí estaba un hombre que lo tenía todo – honor, autoridad, riquezas, buena apariencia, y más. Sin embargo murió en la desesperación, aterrado por sus enemigos y sabiendo que le había fallado a su nación, su familia, y a su Dios.

Saúl cometió el error de pensar que podía complacer a Dios a través de la desobediencia. Como muchos en la actualidad, él creyó que un motivo razonable compensaría un mal comportamiento. Tal vez el poder se le subió a la cabeza, y comenzó a creer que él estaba por sobre las reglas. De alguna manera él desarrolló una baja opinión de los mandatos de Dios y una alta opinión de él mismo. Aún cuando fue confrontado con su mal comportamiento, él intentó vindicarse a sí mismo, y fue entonces cuando Dios lo rechazó (15:16-28).

El problema de Saúl es uno que todos enfrentamos – un problema del corazón. La obediencia a la voluntad de Dios es absolutamente necesaria para el éxito, y si movidos por el orgullo nos rebelamos contra Él, nos exponemos a la pérdida.

Por otra parte, David parecía no ser mucho al principio. Aún Samuel estuvo tentado a ignorarlo (16:6-7). Pero Dios ve el corazón y Él vio en David a un hombre conforme a Su corazón (13:14). La humildad e integridad de David, aunada a su celo por el Señor y su compromiso con la oración, establecen un buen ejemplo para todos nosotros.

Libro de 2 de Samuel

Autor: El libro de 2 de Samuel no identifica a su autor. No pudo haber sido el profeta Samuel, puesto que él murió en 1 de Samuel. Los posibles escritores incluyen a Natán y Gad (ver 1 de Crónicas 29:29).

Fecha de su Escritura: Originalmente los libros de 1 y 2 de Samuel eran un solo libro. Los traductores de la Septuaginta los separaron, y nosotros hemos mantenido esa separación desde entonces. Los eventos de 1 de Samuel abarcan aproximadamente 100 años, del 1100 a.C. a 1000 a.C. Los eventos de 2 de Samuel cubren otros 40 años. Entonces, la fecha de su escritura sería en algún tiempo posterior al 960 a.C.

Propósito de la Escritura: 2 Samuel es el registro del reinado del rey David. Este libro coloca al Pacto Davídico en su contexto histórico.

Versos Clave: 2 Samuel 7:16 “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.”

2 Samuel 19:4 “Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!”

2 Samuel 22:2-4 “Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mi enemigos.”

Breve Resumen: El libro de 2 Samuel puede ser dividido en dos secciones principales – Los triunfos de David (capítulos 1-10), y los problemas de David (capítulos 11-20). Esta última parte del libro (capítulos 21-24) es un apéndice no cronológico, que contiene detalles posteriores del reinado de David.

El libro comienza con David recibiendo las noticias de la muerte de Saúl y sus hijos. Él proclama un tiempo de duelo. En seguida, David es coronado rey sobre Judá, mientras que Is-boset es asesinado, y los israelitas le piden a David que reine sobre ellos también (capítulos 4-5).

David muda la capital del país de Hebrón a Jerusalén y más tarde transporta el Arca del Pacto (capítulos 5-6). El plan de David de construir un templo en Jerusalén es vetado por Dios, quien entonces le promete a David las siguientes cosas: 1) David tendría un hijo que gobernaría después de él; 2) El hijo de David construiría el templo; 3) el trono ocupado por el linaje de David sería establecido para siempre; y 4) Dios jamás apartaría Su misericordia de la casa de su casa (2 Samuel 7:4-16).

David conduce a Israel a la victoria sobre muchas naciones enemigas, las cuales se les rindieron. Él también muestra su bondad con la familia de Jonatán al aceptar y retribuir a Mefi-boset, el hijo lisiado de Jonatán (capítulos 8-10).

Entonces David cae. Él codicia a una hermosa mujer llamada Betsabé, comete adulterio con ella, y luego manda matar a su esposo (capítulo 11). Cuando Natán el profeta confronta a David con su pecado, David lo confiesa, y Dios en Su gracia lo perdona. Sin embargo, el Señor le dice a David que los problemas surgirían desde dentro de su propia casa.

El problema viene cuando el hijo primogénito de David, Amnón, viola a su media hermana, Tamar. En represalia, Absalón el hermano de Tamar, mata a Amnón. Absalón entonces huye de Jerusalén en vez de enfrentar la ira de su padre. Más tarde, Absalón encabeza una revuelta contra David, y algunos de los colaboradores más allegados a David, se unen a la rebelión (capítulos 15-16). David es forzado a salir de Jerusalén, y Absalón se establece él mismo como rey por corto tiempo. Sin embargo el usurpador es derrocado, y –contra los deseos de David—es muerto. David llora a su hijo caído.

Un clima generalizado de inquietud impregna el resto del reinado de David. Los hombres de Israel amenazan con separarse de Judá, y David debe sofocar otra insurrección (capítulo 20).

El apéndice del libro incluye información concerniente a tres años de hambre en la tierra (capítulo 21), una canción de David (capítulo 22), un registro de las hazañas de los guerreros más valientes de David (capítulo 23), y el pecaminoso censo de David y la consiguiente plaga (capítulo 24).

Referencias Proféticas: El Señor Jesucristo es visto principalmente en dos partes de 2 Samuel. Primero, en el Pacto Davídico como se indica en 2 Samuel 7:16: “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” Y reiterado en Lucas 1:32-33 en las palabras del ángel que apareció a María para anunciarle el nacimiento de Jesús: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” Cristo es el cumplimiento del Pacto Davídico: Él es el Hijo de Dios en la línea de David quien reinará para siempre.

Segundo, Jesús es visto en la canción de David al final de su vida (2 Samuel 22:2-51). Él canta de su roca, fortaleza y libertador, su refugio y salvador. Jesús es nuestra Roca (1 Corintios 10:4; 1 Pedro 2:7-9), el Libertador de Israel (Romanos 11:25-27), el fortísimo consuelo de “los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.” (Hebreos 6:18), y nuestro único Salvador (Lucas 2:11; 2 Timoteo 1:10).

Aplicación Práctica: Cualquiera puede caer. Aún un hombre como David, quien realmente deseaba seguir a Dios y quien fue ricamente bendecido por Dios, fue susceptible a la tentación. El pecado de David con Betsabé debe ser una advertencia a todos nosotros para guardar nuestro corazón, nuestros ojos y nuestra mente. El orgullo sobre la madurez espiritual y nuestra habilidad para resistir la tentación en nuestra propia fuerza, es el primer paso hacia la caída (1 Corintios 10:12).

Dios es clemente para perdonar aún los pecados más atroces cuando verdaderamente nos arrepentimos. Sin embargo, el curar la herida causada por el pecado no siempre borra la cicatriz. El pecado tiene consecuencias naturales, y aún después de que él fue perdonado, David segó lo que había sembrado. Su hijo nacido de la unión ilícita con la esposa de otro hombre, le fue quitado de él (2 Samuel 12:14-24) y David sufrió la miseria de una ruptura en su amada relación con su Padre celestial (Salmos 32 y 51). ¡Cuánto mejor es evitar pecar en primer lugar, en vez de tener que buscar después el perdón!

Libro de 1 de Crónicas

Autor: El libro de 1 de Crónicas no especifica el nombre de su autor. La tradición es que 1 y 2 de Crónicas fueron escritos por Esdras.

Fecha de su Escritura: El Libro de 1 de Crónicas fue escrito probablemente entre el 450 y 425 a.C.

Propósito de la Escritura: Los Libros de 1 y 2 de Crónicas en su mayor parte cubren casi la misma información que 1 y 2 de Samuel y 1 y 2 de Reyes. 1 y 2 de Crónicas se enfoca principalmente en el aspecto del sacerdocio de ese período de tiempo. El Libro de 1 de Crónicas fue escrito después del exilio para ayudar a aquellos que regresaron a Israel, a entender la manera de adorar a Dios. La historia se centra en el reino del sur, las tribus de Judá, Benjamín y Leví. Estas tribus tendían a ser más fieles a Dios.

Versos Clave: 1 Crónicas 11:1-2 “Entonces todo Israel se juntó a David en Hebrón, diciendo: He aquí nosotros somos tu hueso y tu carne. También antes de ahora, mientras Saúl reinaba, tú eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volvía a traer. También Jehová tu Dios te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo.”

1 Crónicas 21:13, “Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en manos de hombres.”

1 Crónicas 29:11, “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.”

Breve Resumen: Los primeros 9 capítulos de 1 Crónicas están dedicados a listas y genealogías. Esporádicamente a través del resto del libro de 1 de Crónicas encontramos más listas y genealogías. A la mitad del libro se registra la ascensión de David al trono y sus hechos posteriores. El libro concluye con Salomón, el hijo de David convertido en el rey de Israel. En resumen, el Libro de 1 de Crónicas se divide en: Capítulos 1:1 - 9:23 – Genealogías selectas; Capítulos 9:24 – 12:40 – El ascenso de David; Capítulos 13:1 – 20:30 – El reinado de David.

Referencias Proféticas: En la canción de David de agradecimiento a Dios en 1 Crónicas 16:33, él se refiere al tiempo cuando Dios “viene a juzgar la tierra.” Esto prefiguró Mateo 25, donde Jesús describe el tiempo cuando Él vendrá a juzgar la tierra. A través de las parábolas de las diez vírgenes y los talentos, Él advierte a aquellos que se encuentren sin la sangre de Cristo cubriendo sus pecados, que serán echados “en las tinieblas de afuera.” Él exhorta a Su pueblo a estar preparado, porque cuando Él venga, separará en juicio a las ovejas de los cabritos.

Parte del Pacto Davídico con Dios, se reitera en el capítulo 17, referente al futuro Mesías, quien sería descendiente de David. Los versos 13-14 describen al Hijo quien será establecido en la casa de Dios y cuyo trono será firme para siempre. Esto solo puede referirse a Jesucristo.

Aplicación Práctica: Las genealogías como las que se encuentran en 1 de Crónicas pueden parecernos áridas, pero ellas nos recuerdan que Dios conoce a cada uno de Sus hijos personalmente, aún hasta el número de los cabellos de nuestra cabeza (Mateo 10:30). Puede confortarnos el hecho de que lo que somos y lo que hacemos, está escrito para siempre en la mente de Dios. Si pertenecemos a Cristo, nuestros nombres están escritos para siempre en el libro de la vida del Cordero (Apocalipsis 13:8).

Dios es fiel a Su pueblo y guarda Sus promesas. En el Libro de 1 Crónicas, vemos el cumplimiento de la promesa de Dios a David cuando él es hecho rey sobre todo Israel (1 Crónicas 11:1-3). Podemos estar seguros de que Sus promesas para nosotros serán cumplidas también. Él ha prometido bendecir a aquellos que lo sigan, a quienes vengan a Jesucristo arrepentidos y a quienes obedezcan Su Palabra.

Obediencia trae bendición; desobediencia trae juicio. El Libro de 1 Crónicas, así como 1 y 2 de Samuel y 1 y 2 de Reyes, es una crónica del patrón del pecado, arrepentimiento, perdón y restauración de la nación de Israel Del mismo modo, Dios es paciente con nosotros y perdona nuestro pecado cuando venimos a Él con verdadero arrepentimiento (1 Juan 1:9). Podemos descansar en el hecho de que Él escucha nuestra oración de dolor, perdona nuestro pecado, restaura nuestra comunión con Él, y nos pone en el camino al gozo.

Libro de 2 de Crónicas

Autor: El libro de 1 de Crónicas no especifica el nombre de su autor. La tradición es que 1 y 2 de Crónicas fueron escritos por Esdras.

Fecha de su Escritura: El Libro de 2 de Crónicas fue escrito probablemente entre el 450 y 425 a.C.

Propósito de la Escritura: Los Libros de 1 y 2 de Crónicas cubren casi la misma información que 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes. Los Libros 1 y 2 Crónicas se enfocan más en el aspecto del sacerdocio de ese período. El Libro de 2 de Crónicas es esencialmente una evaluación de la historia religiosa de la nación.

Versos Clave: 2 Crónicas 2:1 “Determinó, pues, Salomón edificar casa al nombre de Jehová, y casa para su reino.”

2 Crónicas 29:1-3 “Comenzó a reinar Ezequías siendo de veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén . El nombre de su madre fue Abías, hija de Zacarías. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó.”

2 Crónicas 36:14 “También todos los principales sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalén.”

2 Crónicas 36:23 “Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios sea con él, y suba.”

Breve Resumen: El Libro de 2 Crónicas registra la historia del reino del sur de Judá, desde el reinado de Salomón hasta la conclusión del exilio babilónico. La decadencia de Judá es decepcionante, pero el énfasis enfoca en los reformistas espirituales, quienes celosamente buscaron volver al pueblo hacia Dios. Se dice poco de los malos reyes o de los fracasos de los buenos reyes; solo se enfatiza la bondad. Puesto que 2 Crónicas tiene una perspectiva sacerdotal, el reino del norte de Israel casi no es mencionado, debido su falsa adoración y su negativa a reconocer el Templo de Jerusalén. Segunda de Crónicas concluye con la destrucción final de Jerusalén y del Templo.

Referencias Proféticas: Al igual que todas las referencias a los reyes y templos en el Antiguo Testamento, vemos en ellos un reflejo del verdadero Rey de Reyes –Jesucristo – y del templo del Espíritu Santo – Su pueblo. Aún el mejor de los reyes de Israel tuvo los fracasos de todos los hombres pecadores y condujo erróneamente al pueblo. Pero cuando el Rey de Reyes venga a vivir y a reinar en la tierra en el milenio, Él mismo se establecerá en el trono sobre toda la tierra, como el legítimo heredero de David. Solo entonces, tendremos un Rey perfecto que reinará en justicia y santidad, acerca de lo que el mejor rey de Israel solo pudo soñar.

Similarmente, el gran templo construido por Salomón no fue diseñado para durar por siempre. Solo 150 años después, necesitaba ser reparado de la decadencia y deterioro por futuras generaciones quienes se habían vuelto a la idolatría (2 Reyes 12). Pero el templo del Espíritu Santo – en aquellos que pertenecen a Cristo – vivirá por siempre. Nosotros que pertenecemos a Jesús somos ese templo, no hecho de manos, sino por la voluntad de Dios. (Juan 1:12-13) El Espíritu que vive en nosotros, jamás se apartará de nosotros y un día nos entregará a salvo en las manos de Dios (Efesios 1:13; 4:30). Ningún templo terrenal tiene esa promesa.

Aplicación Práctica: El lector de Crónicas es invitado a evaluar cada generación del pasado y discernir porqué cada una fue bendecida por su obediencia o castigada por su maldad. Pero también debemos comparar la situación de estas generaciones con la nuestra. Tanto colectiva como individualmente. Si nosotros o nuestro país o nuestra iglesia está experimentando dificultades, es para nuestro beneficio comparar nuestras creencias y cómo actuamos basados en esas creencias, con las experiencias de los israelitas bajo el gobierno de varios reyes. Dios odia el pecado y no lo tolerará. Pero si las Crónicas nos enseñan algo, es que Dios desea perdonar y sanar a aquellos que humildemente oren y se arrepientan (1 Juan 1:9).

Si pudieras obtener de Dios cualquier cosa que desearas, ¿qué le pedirías? ¿Una fabulosa fortuna? ¿Una salud perfecta para ti y tus seres queridos? ¿El poder de la vida sobre la muerte? Increíble pensar en ello ¿no es así? Pero más increíble es que Dios le hizo esa oferta a Salomón, y él no eligió ninguna de esas cosas. Lo que él le pidió fue sabiduría y conocimiento para completar la obra que Dios le había asignado, y que la realizara correctamente. La lección para nosotros es que Dios nos a dado a cada uno de nosotros una comisión para cumplir, y la bendición más grande que podemos buscar de Dios, es la habilidad para llevar a cabo Su voluntad en nuestras vidas. Para ello, necesitamos “sabiduría de lo alto” (Santiago 3:17) para discernir Su voluntad, así como la comprensión y el conocimiento íntimo de Él, a fin de motivarnos para ser como Cristo, tanto en hechos como en actitud (Santiago 3:13).

Libro de Esdras

Autor: El libro de Esdras no especifica el nombre de su autor. La tradición es que el profeta Esdras escribió el Libro de Esdras. Es interesante notar que una vez que Esdras aparece en escena en el capítulo 7, el autor cambia de escribir en tercera persona a primera persona. Esto también le concedería credibilidad a que Esdras fuera su autor.

Fecha de su Escritura: El Libro de Esdras probablemente fue escrito entre el 460 y 440 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Esdras está dedicado a los eventos ocurridos en la tierra de Israel durante el tiempo del regreso de la cautividad babilonica y los años subsecuentes, cubriendo un período de aproximadamente un siglo, comenzando en el 538 a.C. El énfasis en Esdras está en la reconstrucción del Templo. El libro contiene extensos registros genealógicos, principalmente con el propósito de establecer las reclamaciones al sacerdocio por parte de los descendientes de Aarón.

Versos Clave: Esdras 3:11 “Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová.”

Esdras 7:6 “este Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras.”

Breve Resumen: El Libro puede ser dividido como sigue: Capítulos 1-6 –El Primer Regreso bajo Zorobabel, y la Construcción del Segundo Templo. Capítulos 7-10 – El Ministerio de Esdras. Dado que había transcurrido más de medio siglo entre los capítulos 6 y 7, los personajes de la primera parte del libro ya habían muerto para el tiempo en que Esdras comenzó su ministerio en Jerusalén. Esdras es la persona más prominente en los Libros de Esdras y Nehemías. Ambos libros terminan con oraciones de confesión (Esdras 9; Nehemías 9) y una subsecuente separación de la gente de las prácticas pecaminosas en las que habían caído. Algún concepto de la naturaleza de los mensajes de ánimo de Hageo y Zacarías, quienes son presentados en esta narrativa (Esdras 5:1), pueden ser vistos en los libros proféticos que llevan sus nombres.

El Libro de Esdras cubre el regreso de la cautividad para reconstruir el Templo por el decreto de Artajerjes, el evento cubierto al principio del Libro de Nehemías. Hageo fue el principal profeta en los días de Esdras, y Zacarías fue el profeta en los días de Nehemías.

Referencias Proféticas: Vemos en el Libro de Esdras una continuación del tema bíblico del remanente. Siempre que llega el juicio o el desastre, Dios salva a un pequeño remanente para Él Mismo – Noé y su familia de la destrucción del diluvio; la familia de Lot de Sodoma y Gomorra; los 7000 profetas preservados en Israel, a pesar de la persecución de Acab y Jezabel. Cuando los israelitas padecieron la cautividad en Egipto, Dios libró a Su remanente y los llevó a la Tierra Prometida. Un promedio de cincuenta mil personas regresaron a la tierra de Judea en Esdras 2:64-67, y sin embargo, mientras se comparan ellos mismos con los números en Israel durante sus días de prosperidad bajo el rey David, su comentario es, “Somos dejados este día como un remanente.” El tema del remanente es llevado al Nuevo Testamento donde Pablo nos dice que “Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.” (Romanos 11:5). Aunque la mayoría de la gente en los días de Jesús lo rechazaron, permaneció un grupo de gente que Dios había reservado y preservado en Su Hijo, y en el pacto de Su gracia. Desde Jesucristo, a través de todas las generaciones, existe un remanente de fieles, cuyos pies están en el camino angosto que conduce a la vida eterna (Mateo 7:13-14). Este remanente será preservado a través del poder del Espíritu Santo, quien los ha sellado, y los entregará a salvo en el último día (2 Corintios 1:22; Efesios 4:30).

Aplicación Práctica: El Libro de Esdras es una crónica de esperanza y restauración. Para los cristianos cuya vida está cicatrizada por el pecado y la rebelión contra Dios, hay una gran esperanza en que nuestro Dios es un Dios de perdón, un Dios que no nos dará la espalda cuando lo busquemos quebrantados y arrepentidos (1 Juan 1:9). El regreso de los israelitas a Jerusalén y la reconstrucción del Templo se repiten en la vida de cada cristiano que regresa de la cautividad del pecado y la rebelión contra Dios, y Lo encuentra dándole una amorosa bienvenida a casa. Sin importar cuánto hayamos estado ausentes, Él está listo para perdonarnos y recibirnos de nuevo dentro de Su familia. Él está dispuesto a mostrarnos cómo reconstruir nuestras vidas y resucitar nuestros corazones, donde está el templo del Espíritu Santo. Al igual que en la reconstrucción del Templo en Jerusalén, Dios supervisa el trabajo de renovación y re-dedica nuestras vidas a Su servicio.

La oposición de los adversarios de Dios para la reconstrucción del templo, despliega un patrón que es típico de aquel que es el enemigo de nuestras almas. Satanás usa a aquellos que parecen estar en sincronización con los propósitos de Dios para retarnos e intentar frustrar los planes de Dios. Esdras 4:2 describe el discurso engañoso de aquellos que dicen adorar a Cristo, pero cuyo intención real es destruir, no construir. Debemos estar en guardia contra tales engañadores, responderles como lo hicieron los israelitas, y rehusar ser engañados por sus suaves palabras y falsas profesiones de fe.

Libro de Nehemías

Autor: El Libro de Nehemías no especifica el nombre de su autor, pero tanto las tradiciones judías como cristianas reconocen a Esdras como el autor. Esto se base en el hecho de que los libros de Esdras y Nehemías fueron originalmente uno solo.

Fecha de su Escritura: El Libro de Nehemías fue escrito probablemente entre el 445 y el 420 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Nehemías, es uno de los libros históricos de la Biblia, y éste continúa la historia del regreso de Israel de la cautividad en Babilonia y la reconstrucción del Templo de Jerusalén.

Versos Clave: Nehemías 1:3 “Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.”

Nehemías 1:11 “Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón.”

Nehemías 6:15-16 “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.”

Breve Resumen: Nehemías era un hebreo en Persia cuando escuchó la noticia de que el Templo en Jerusalén había sido reconstruido. Su preocupación creció sabiendo que no había muro que protegiera a la ciudad. Nehemías pidió a Dios ser utilizado para salvar la ciudad. Dios respondió a su oración ablandando el corazón del rey persa Artajerjes, quien no solo le dio su bendición, sino también los suministros para utilizarlos en el proyecto. Nehemías obtuvo el permiso del rey de regresar a Jerusalén, donde fue hecho gobernador.

A pesar de la oposición y acusaciones, el muro fue construido y los enemigos silenciados. La gente, inspirada por Nehemías, ofrendó diezmos y mucho dinero, materiales y la mano de obra para completar el muro en increíbles 52 días, a pesar de mucha oposición. Sin embargo, este esfuerzo unido duró poco, porque Jerusalén cayó nuevamente en la apostasía cuando Nehemías se ausentó por un tiempo. A su regreso después de 12 años, encontró los muros fuertes, pero la gente debilitada. Él se dio a la tarea de enseñar moralidad a la gente, y no se anduvo con rodeos. “Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.” (13:25). Reestableció la verdadera adoración a través de la oración y animó a la gente para un avivamiento mediante la lectura y sujeción a la Palabra de Dios.

Referencias Proféticas: Nehemías era un hombre de oración y él oró apasionadamente por su pueblo (Nehemías 1). Su celosa intercesión por su pueblo ante Dios, prefigura a nuestro gran Intercesor, Jesucristo, quien oró fervientemente por Su pueblo en Su oración como Sumo-sacerdote en Juan 17. Tanto Nehemías como Jesús tenían un profundo amor por el pueblo de Dios, el cual derramaban en oración a Dios, intercediendo por ellos ante el trono.

Aplicación Práctica: Nehemías condujo a los israelitas al amor y respeto por el texto de la Escritura. Por su amor a Dios y su deseo de verlo honrado y glorificado, Nehemías guió a los israelitas hacia la fe y la obediencia que Dios había deseado de ellos por mucho tiempo. De la misma manera, los cristianos debemos amar y respetar profundamente las verdades de la Escritura, aprenderlas de memoria, meditar en ellas de día y de noche, y volvernos a ellas para el cumplimiento de cada necesidad espiritual. Segunda de Timoteo 3:16-17 nos dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Si esperamos experimentar el avivamiento espiritual de los israelitas (Nehemías 8:1-8), debemos comenzar con la Palabra de Dios.

Cada uno de nosotros debe tener una compasión genuina por otros que sufren heridas físicas o espirituales. Sin embargo, sentir compasión y no hacer nada para ayudar, no es bíblico. A veces tendremos que renunciar a nuestra comodidad a fin de ministrar apropiadamente a otros. Debemos creer totalmente en una causa antes de darle nuestro tiempo y dinero con un corazón dispuesto. Cuando permitimos que Dios ministre a través de nosotros, aún los incrédulos sabrán que es obra de Dios.

Libro de Ester

Autor: El libro de Ester no especifica el nombre de su autor. Las tradiciones más populares señalan a Mardoqueo (un personaje importante en el Libro de Ester), Esdras y Nehemías (quienes habrían estado familiarizados con las costumbres persas.)

Fecha de su Escritura: El Libro de Ester fue escrito probablemente entre el 46o y el 350 a.C.

Propósito de la Escritura: El propósito del Libro de Ester, es exponer la providencia de Dios, especialmente con respecto a Su pueblo elegido, Israel. El Libro de Ester registra la institución de la Fiesta del Purim y la obligación de su observación perpetua. El Libro de Ester fue leído en la Fiesta del Purim para conmemorar la gran liberación que trajo Dios a la nación judía, por medio de Ester. Los judíos de hoy aún leen Ester durante el Purim..

Versos Clave: Ester 2:15 “Cuando le llegó a Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la veían.”

Ester 4:14 “Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”

Ester 6:12 “Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza.”

Ester 7:3 “Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda.”

Breve Resumen: El Libro de Esther puede ser dividido en tres secciones principales. Capítulos 1:1-2:18 – Ester reemplaza a Vasti; 2:19-7:10 – Mardoqueo vence a Amán; 8:1-10:3 – Israel sobrevive al intento de Amán de destruirlos. La noble Ester arriesga su propia vida al darse cuenta de lo que estaba en juego. Ella voluntariamente hizo lo que pudo haber sido una maniobra mortal, y denunció ante el rey a Amán, quien era el segundo al mando del reino de su esposo. Ella demostró ser una oponente inteligente y más digna, a la vez que humilde y respetuosa de la posición de su esposo el rey.

Es muy parecida a la historia de José en Génesis 41:34-37, ambas historias incluyen a monarcas extranjeros quienes controlan el destino de los judíos. Ambas narraciones muestran el heroísmo de individuos israelitas, quienes proveen los medios para la salvación de su pueblo y nación. La mano de Dios es evidente, en lo que parece ser una situación desesperada, que en realidad está bajo el control total del Dios Todopoderoso, quien en última instancia tiene en mente el bien de la gente. En el centro de esta historia está la continua división entre los judíos y los amalecitas, cuyo inicio fue registrado en el Libro de Éxodo. El objetivo de Amán es el esfuerzo final registrado en el período del Antiguo Testamento, para la completa extinción de los judíos. Eventualmente, sus planes terminaron con su propia muerte, y la elevación de su enemigo Mardoqueo a su propia posición, así como la salvación de los judíos.

El ayuno es un tema importante en este libro. Hay diez banquetes registrados, y muchos de los eventos fueron planeados, conspirados, o expuestos en estos banquetes. Aunque el nombre de Dios nunca es mencionado en este libro, es evidente que los judíos de Susa buscaron Su intervención cuando ayunaron y oraron por tres días (Ester 4:16). A pesar de que la ley que autorizaba a su destrucción fue escrita de acuerdo a las leyes de los Medos y Persas que la hacían inalterable; el camino fue despejado en respuesta a sus oraciones. Ester arriesgó su vida al presentarse ante el rey sin haber sido invitada, no una, sino dos veces, (Ester 5:1-2; 8:3). Ella no estaba satisfecha con la destrucción de Amán; ella estaba decidida a salvar a su pueblo. La institución de la Fiesta del Purim está escrita y preservada para que todos la vean y aún es observada en la actualidad. Al pueblo elegido de Dios, sin ninguna mención directa de Su nombre, le fue concedida la suspensión de su ejecución a través de la sabiduría y humildad de Ester.

Referencias Proféticas: En Ester, se nos muestra tras bastidores, la continua lucha de Satanás contra los propósitos de Dios, y más especialmente contra Su Mesías prometido. La llegada de Cristo a la raza humana, fue afirmada sobre la existencia de la raza judía. Así como Amán conspiró contra los judíos con el fin de destruirlos; así también Satanás se ha declarado en contra de Cristo y el pueblo de Dios. Así como Amán fue vencido sobre la horca que construyó para Mardoqueo, así Cristo usa la misma arma que su enemigo ideó para destruirlo a Él y a Su simiente espiritual. Porque la cruz, por la cual Satanás planeó destruir al Mesías, fue el medio a través del cual Cristo “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Colosenses 2:14-15). Así como Amán fue colgado en la horca que él construyó para Mardoqueo, así el diablo fue aplastado por la cruz que erigió para destruir a Cristo.

Aplicación Práctica: El Libro de Ester muestra la elección que hacemos entre ver la mano de Dios en las circunstancias de nuestra vida, y ver las cosas como mera coincidencia. Dios es el soberano Gobernante del universo y podemos estar seguros de que Sus planes no serán cambiados por las acciones de simples hombres malvados. Aunque Su nombre no es mencionado en el libro, a lo largo de todo el libro, se hace evidente Su cuidado providencial por su pueblo, tanto a individuos como a la nación. Por ejemplo, no podemos dejar de ver que el Todopoderoso ejerció Su influencia sobre el oportuno insomnio del rey Asuero. A través del ejemplo de Mardoqueo y Ester, en este Libro se muestra el silencioso lenguaje de amor que nuestro Padre usa con frecuencia para comunicarse directamente con nuestro espíritu.

Ester probó tener un espíritu enseñable y bondadoso, que también demostró gran fortaleza y voluntaria obediencia. La humildad de Ester fue marcadamente diferente a la de aquellos que la rodeaban, y esto le ocasionó ser elevada a la posición de reina. Ella nos enseña que el mantenerse respetuosa y humilde, aún en circunstancias no solamente difíciles, sino humanamente imposibles, nos dispone para ser el vaso receptor de increíbles bendiciones tanto para nosotros mismos como para otros. Haríamos bien en imitar sus bondadosas actitudes en todas las áreas de la vida, pero especialmente durante las pruebas. Ni una sola vez se menciona en la Escritura que hubiera habido quejas o una mala actitud de parte de ella. Muchas veces leemos que ella ganó el “favor” de aquellos que la rodeaban. Tal favor fue lo que a última instancia salvó a su pueblo. Se nos puede conceder tal favor al aceptar aún una injusta persecución, y seguir el ejemplo de Ester, de mantener una actitud positiva, aunada con la humildad y la determinación de depender de Dios. ¿Quién sabe si Dios nos puso en tal posición, justamente para una época como ésta?

Libro de Job

Autor: El libro de Job no especifica el nombre de su autor. Los candidatos más probables son Job, Eliú, Moisés y Salomón.

Fecha de su Escritura: La fecha de la autoría del Libro de Job sería determinada por el autor del Libro de Job. Si Moisés fue el autor, la fecha sería alrededor del 1440 a.C. Si su autor fue Salomón, la fecha sería alrededor de 950 a.C. Como no conocemos al autor, tampoco podemos saber la fecha de su escritura.

Propósito de la Escritura: El Libro de Job nos ayuda a entender lo siguiente: Satanás no puede traer sobre nosotros la destrucción financiera y física, a menos que sea bajo el permiso de Dios. Dios tiene el poder sobre lo que Satanás puede y no puede hacer. Está más allá de nuestra humana habilidad para entender el “¿por qué? detrás de todo el sufrimiento en el mundo. Los impíos recibirán su justo pago. No siempre podemos culpar por nuestro sufrimiento al pecado y nuestro estilo de vida. El sufrimiento puede ser permitido a veces en nuestras vidas con el fin de purificarlas, probarlas, enseñar o fortalecer el alma. Dios sigue siendo suficiente, y pide y merece nuestro amor y alabanza en todas las circunstancias de la vida.

Versos Clave: Job 1:1 “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”

Job 1:21 “y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”

Job 38:1-2 “Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?”

Job 42:5-6 “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”

Breve Resumen: El libro inicia con una escena en el cielo, donde Satanás llega a acusar a Job ante Dios. Él insiste en que Job solo le sirve a Dios porque Dios lo protege, y busca el permiso de Dios para probar la fe y la lealtad e Job. Dios le concede Su permiso, solo dentro de ciertos límites. ¿Porqué sufren los justos? Esta es la pregunta que se levanta después de que Job pierde a su familia, su fortuna, y su salud. Los tres amigos de Job, Elifaz, Bildad y Zofar, llegan “consolarlo” y a discutir su aplastante serie de tragedias. Ellos insisten en que su sufrimiento es un castigo por el pecado en su vida. Sin embargo, Job permanece fiel a Dios a través de todo esto, y afirma que su vida no ha sido una de pecado. Un cuarto hombre, Eliú, le dice a Job que necesita humillarse a sí mismo y someterse a las pruebas usadas por Dios para purificar su vida. Finalmente Job cuestiona a Dios mismo y aprende valiosas lecciones acerca de la soberanía de Dios y su necesidad de confiar totalmente en el Señor. Job es entonces restaurado en su salud, felicidad y prosperidad, mucho más allá de su situación inicial.

Referencias Proféticas: Mientras Job reflexionaba sobre la causa de su miseria, tres preguntas vinieron a su mente, todas las cuales son respondidas solo en nuestro Señor Jesucristo. Estas preguntas ocurren en el capítulo 14. Primero, en el verso 4 Job pregunta “¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie.” La pregunta de Job viene de un corazón que reconoce que no es posible complacer a Dios o ser justificado a Sus ojos. Dios es santo; nosotros no. Por tanto, existe un gran abismo causado por el pecado, entre Dios y el hombre. Pero la respuesta a la angustiosa pregunta de Job se encuentra en Jesucristo. Él ha pagado el castigo por nuestro pecado y lo ha intercambiado por Su justicia, haciéndonos por ello aceptables a los ojos de Dios (Hebreos 10:14; Colosenses 1:21-23; 2 Corintios 5:17).

Segunda pregunta de Job, “Mas el hombre morirá, y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?” (vrs. 10) es otra pregunta acerca de la eternidad, la vida y la muerte que es respondida solo en Cristo. Con Cristo, la respuesta a ‘¿dónde estará él?’ es en la vida eterna, en el cielo. Sin Cristo, la respuesta es una eternidad “en las tinieblas de afuera” donde será “el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 25:30).

La tercera pregunta de Job, se encuentra en el verso 14, y dice “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” Una vez más, la respuesta se encuentra en Cristo. Nosotros realmente viviremos de nuevo si estamos en Él “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:54-55).

Aplicación Práctica: El Libro de Job nos recuerda que hay un “conflicto cósmico” sucediendo tras bastidores, del que usualmente desconocemos todo acerca de él. Con frecuencia nos preguntamos porqué Dios permite algo, y cuestionamos o dudamos de la bondad de Dios, sin haber visto el panorama completo. El Libro de Job nos enseña a confiar en Dios bajo todas las circunstancias. Debemos confiar en Dios, no solo CUANDO no entendemos, sino PORQUE no entendemos. El salmista nos dice “En cuanto a Dios, perfecto es su camino.” (Salmo 18:30). Si los caminos de Dios son “perfectos”, entonces podemos confiar en que cualquier cosa que Él hace – y cualquiera que Él permite – también es perfecta. Esto pudiera no parecer posible para nosotros, pero nuestra mente no es la mente de Dios. Es verdad que no podemos esperar entender Su mente perfectamente, como Él nos lo recuerda “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8-9). Sin embargo, nuestra responsabilidad hacia Dios es obedecerlo, confiar en Él y someternos a Su voluntad, ya sea que la entendamos o no.

Libro de Salmos

Autor: La breve descripción que introduce los salmos, mencionan a David como el autor en 73 ocasiones. La personalidad e identidad de David están claramente plasmadas en muchos de estos salmos. Mientras que es claro que David escribió muchos de los salmos individuales, definitivamente él no es el autor de toda la colección. Dos de los salmos (72 y 127) son atribuidos a Salomón, el hijo y sucesor de David. El salmo 90 es una oración atribuida a Moisés. Otro grupo de 12 salmos (50 y 73-83) es adjudicado a la familia de Asaf. Los hijos de Coré escribieron 11 salmos (42, 44-49, 84-85, 87-88). El salmo 88 es atribuido a Hermán, mientras que el 89 es atribuido a Etán el ezraita. Con la excepción de Salomón y Moisés, todos estos autores adicionales fueron sacerdotes o levitas quienes eran responsables de proveer música para la adoración del santuario durante el reinado de David. Cincuenta de los salmos no especifican a ninguna persona como su autor.

Fecha de su Escritura: Un cuidadoso examen sobre el asunto de la autoría, así como los temas cubiertos por los salmos mismos, revela que abarcan un período de muchos siglos. El salmo más antiguo en la colección es probablemente la oración de Moisés (90), una reflexión sobre la fragilidad del hombre comparado con la eternidad de Dios. El último salmo es probablemente el 137, una canción de lamento claramente escrito durante los días cuando los hebreos habían sido llevados cautivos por los babilonios, desde el 586 al 538 a.C.

Está claro que los 150 salmos individuales, fueron escritos por muchas diferentes personas a través de un período de mil años en la historia de Israel. Éstos han de haber sido coleccionados y reunidos en su presente forma por un editor desconocido, poco después de haber terminado la cautividad cerca del 537 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Salmos es el libro más largo de la Biblia, con 150 salmos individuales. También es uno de los más diversos, puesto que los salmos tratan con temas tales como Dios y Su creación, la guerra, adoración, sabiduría, pecado y maldad, juicio, justicia y la venida del Mesías.

Versos Clave: Salmos 19:1 “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmos 22:16-18 “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos. Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”

Salmos 23:1 “Jehová es mi pastor; nada me faltará.”

Salmos 29:1-2 ““Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.”

Salmos 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”

Salmos 119:1-2 “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan.”

Breve Resumen: El Libro de Salmos es una colección de oraciones, poemas, e himnos, que centran los pensamientos del adorador en Dios, en alabanza y adoración. Partes de este libro fueron usadas como un himnario en los servicios de adoración del antiguo Israel. La herencia musical de los salmos está demostrada por su título. Éste procede de una palabra griega que significa “una canción cantada al acompañamiento de un instrumento musical.”

Referencias Proféticas: Un tema recurrente en los Salmos, es la provisión de Dios de un Salvador para Su pueblo. Las imágenes proféticas del Mesías son vistas en numerosos salmos. El Salmo 2:1-12 describe el triunfo y el reino del Mesías. El Salmo 16:8-11 prefigura Su muerte y resurrección. El Salmo 22 nos muestra al Salvador sufriente en la cruz y presenta detalles proféticos de la crucifixión, todo lo cual fue cumplido a la perfección. Las glorias del Mesías y Su novia son presentadas en el Salmo 45:13-14, mientras que los Salmos 72:6-7; 89:3-37; 110:1-7; y 132:12-18 presentan la gloria y universalidad de Su reino.

Aplicación Práctica: Uno de los resultados de ser lleno con el Espíritu o con la Palabra de Cristo, es cantar. Los salmos son el “cancionero” de la iglesia primitiva, que reflejaban la nueva verdad en Cristo.

Dios es el mismo Señor en todos los salmos, pero respondemos a Él en diferentes formas, de acuerdo con las circunstancias específicas de nuestra vida. ¡Que maravilloso Dios es al que adoramos! declara el salmista, Uno que es alto y elevado por encima de nuestras experiencias humanas, pero también Uno que está lo suficientemente cerca para tocarlo y quien camina a nuestro lado a lo largo de todo nuestro camino por la vida.

Podemos traer todos nuestros sentimientos a Dios – sin importar cuán negativos o quejumbrosos puedan ser – y podemos descansar, seguros de que Él nos escuchará y entenderá. El salmista nos enseña que la oración más profunda de todas es el grito de ayuda, mientras nos encontramos abrumados por los problemas de la vida.

Libro de Proverbios

Autor: El rey Salomón es el principal escritor de Proverbios. Su nombre aparece en 1:1, 10:1, y 25:1. También podemos suponer que Salomón coleccionó y editó proverbios aparte de los suyos propios, porque Eclesiastés 12:9 dice, “Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.” Ciertamente, el título hebreo “Mishle Shelomoh” se traduce como “Los Proverbios de Salomón”

Fecha de su Escritura: Los proverbios de Salomón fueron escritos alrededor del 900 a.C. Durante su reinado como rey de Israel, la nación alcanzó su climax espiritual, política, cultural y económicamente. Mientras aumentaba la reputación de Israel, también lo hacía la del rey Salomón. Dignatarios extranjeros de los confines del mundo conocido, viajaban grandes distancias para escuchar hablar al sabio monarca (1 Reyes 4:34).

Propósito de la Escritura: El conocimiento no es más que la acumulación de hechos en bruto, pero la sabiduría es la habilidad de ver a la gente, los eventos, y las situaciones como Dios las ve. En el Libro de Proverbios, Salomón revela la mente de Dios en asuntos altos y sublimes y también en situaciones comunes, ordinarias y cotidianas. Parece que ningún tema escapó a la atención del rey Salomón. Asuntos pertenecientes a la conducta personal, relaciones sexuales, negocios, riqueza, caridad, ambición, disciplina, deuda, crianza de los hijos, carácter, alcohol, política, venganza, y bondad están entre muchos otros tópicos tratados en esta rica colección de dichos sabios.

Versos Clave: Proverbios 1:5 “Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.”

Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

Proverbios 4:5 “Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca.”

Proverbios 8:13-14 “El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder.”

Breve Resumen: Resumir el Libro de Proverbios es un poco difícil, porque a diferencia de muchos otros libros de la Escritura, en éste no hay una trama o un argumento que se encuentre en sus páginas; tampoco existen en el libro los personajes principales. Es la sabiduría lo que está en el escenario central – una grande y divina sabiduría, que trasciende el total de la historia, los pueblos y las culturas. Aún una lectura superficial de este magnífico tesoro, revela las sustanciales palabras del sabio rey Salomón que son tan relevantes ahora como lo fueron hace unos tres mil años.

Referencias Proféticas: El tema de la sabiduría y su necesidad en nuestras vidas, encuentra su cumplimiento en Cristo. En Proverbios somos continuamente exhortados a buscar la sabiduría, adquirir sabiduría y entender sabiduría. Proverbios también nos dice –y lo repite—que el temor del Señor es el principio de la sabiduría (1:7; 9:10). Nuestro temor a la ira y justicia de Dios, es lo que nos lleva a Cristo, quien es la encarnación de la sabiduría de Dios, como se expresó en Su glorioso plan de redención para la raza humana. En Cristo, es “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3), encontramos la respuesta a nuestra búsqueda de la sabiduría, el remedio para nuestro temor de Dios, y la “sabiduría, justificación, santificación y redención.” que tan desesperadamente necesitamos (1 Corintios 1:30). La sabiduría que se encuentra solo en Cristo está en contraste con la necedad del mundo, la cual nos anima a ser sabios a nuestros propios ojos. Pero Proverbios también nos dice que los caminos del mundo no son los de Dios (Proverbios 3:7) y que solo conducen a la muerte (Proverbios 14:12; 16:25).

Aplicación Práctica: Dentro de sus treinta y un capítulos de este libro, se encuentra en su contenido un innegable sentido práctico, para las respuestas racionales y sensibles a toda clase de dificultades complejas. Ciertamente, Proverbios es el gran libro de “cómo hacerlo” que jamás se ha escrito, y aquellos que tienen el buen sentido de adoptar para sí las lecciones de Salomón, descubrirán rápidamente, que la piedad, la prosperidad y la alegría son suyas con pedirlo.

La promesa recurrente en el Libro de Proverbios, es que aquellos que eligen la sabiduría y siguen a Dios, serán bendecidos de numerosas maneras: con larga vida (9:11); prosperidad (2:20-22); gozo (3:13-18); y la bondad de Dios (12:21). Por otra parte, aquellos que lo rechazan, sufrirán vergüenza y muerte (3:35; 10:21). Rechazar a Dios es elegir la necedad sobre la sabiduría, y es separarnos nosotros mismos de Dios, de Su Palabra, de Su sabiduría y de Sus bendiciones.



Libro de Eclesiastés

Autor: El libro de Eclesiastés no identifica directamente a su autor. Hay algunos versos que implican que Salomón escribió este libro. Hay algunas pistas en el contexto que pueden sugerir que una persona diferente escribió el libro después de la muerte de Salomón, posiblemente cientos de años después. Aún así, la creencia tradicional es que el autor es ciertamente Salomón.

Fecha de su Escritura: El reinado de Salomón como rey de Israel duró aproximadamente del 970 al 930 a.C. El Libro de Eclesiastés fue escrito probablemente hacia el final de su reinado, aproximadamente en el 935 a.C.

Propósito de la Escritura: Eclesiastés es un libro de perspectiva. La narrativa de “el Predicador”, o “el Maestro” revela la depresión que inevitablemente resulta de buscar la felicidad en las cosas del mundo. Este libro da la oportunidad a los cristianos de ver al mundo a través de los ojos de una persona que, aunque muy sabia, está tratando de encontrar el sentido de la vida en las cosas humanas y temporales. La mayor parte de los placeres mundanos son explorados por el Predicador, y ninguno le proporciona un sentido significativo a la vida.

Al final, el Predicador llega a aceptar que la fe en Dios es la única manera de encontrar el significado personal. Él decide aceptar el hecho de que la vida es breve y a última instancia inútil sin Dios. El Predicador aconseja al lector enfocarse en un Dios eterno, en vez de en el placer temporal.

Versos Clave: Eclesiastés 1:2 “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.”

Eclesiastés 1:18 “Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.”

Eclesiastés 2:11 “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.”

Eclesiastés 12:1 “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.”

Eclesiastés 12:13 “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.”

Breve Resumen: Dos frases son repetidas a menudo en Eclesiastés. La palabra traducida como “vanidad” en la RV, y como “absurdo” en la NVI aparece con frecuencia, y es usada para enfatizar la naturaleza temporal de las cosas del mundo. Al final, aún los logros humanos más impresionantes, serán dejados atrás. La frase “bajo el sol” ocurre 28 veces, y se refiere al mundo mortal. Cuando el Predicador se refiere a “todas las cosas debajo del sol,” está hablando de las cosas humanas, terrenales y temporales.

Los primeros siete capítulos del Libro de Eclesiastés, describen todas las cosas mundanas “bajo el sol” en las que el Predicador trata de hallar contentamiento. El prueba el descubrimiento científico (1:10-11), la sabiduría y la filosofía (1:13-18), la alegría (2:1), el alcohol (2:3), la arquitectura (2:4), las posesiones (2:7-8), y los lujos (2:8). El Predicador dirigió su mente hacia diferentes filosofías, tales como el materialismo, para encontrar el significado (2:19-20), y aún los códigos morales (incluyendo capítulos 8-9). Él encontró que todo era vanidad, una diversión temporal, que sin Dios, no tenía propósito o permanencia.

Los capítulos 8-12 de Eclesiastés describen las sugerencias y comentarios del Predicador sobre cómo debe vivirse la vida. Él llega a la conclusión de que sin Dios, no hay verdad ni significado para la vida. Él ha visto muchos males y se ha dado cuenta de que aún los mejores logros del hombre, no valen nada a la larga. Así que él aconseja al lector conocer a Dios desde la juventud (12:1) y seguir Su voluntad (12:13-14).

Referencias Proféticas: Para todas las vanidades descritas en el Libro de Eclesiastés, la respuesta es Cristo. De acuerdo a Eclesiastés 3:17, Dios juzga al justo y al impío, y los justos son solo aquellos que están en CRISTO (2 Corintios 5:21). Dios ha colocado el deseo por la eternidad en nuestros corazones (Eclesiastés 3:11), y ha provisto el Camino a la vida eterna a través de Cristo (Juan 3:16). Se nos recuerda que luchar por alcanzar las riquezas del mundo, no solo es vanidad porque no satisface (Eclesiastés 5:10), sino que aún si pudiéramos alcanzarlas, sin Cristo, perderíamos nuestras almas y ¿qué provecho habría en ello? (Marcos 8:36). A última instancia, cada desilusión y vanidad descrita en Eclesiastés tiene su remedio en Cristo, quien es la sabiduría de Dios y el único significado verdadero que encontramos en la vida.

Aplicación Práctica: Eclesiastés ofrece al cristiano una oportunidad de entender el vacío y la desesperación con la que luchan aquellos que no conocen a Dios. Aquellos que no tienen una fe salvadora en Cristo, se enfrentan con una vida que a última instancia terminará y se volverá irrelevante. Si no hay salvación, y no hay Dios, entonces no solo la vida no tiene caso, sino que tampoco hay un propósito o dirección para ella. El mundo “bajo el sol,” aparte de Dios, es frustrante, cruel, injusto, breve, y “carente de sentido.” Pero con Cristo, la vida no es sino una sombra de las glorias por venir en un cielo que solo es accesible a través de Él.

Libro de Cantar de los Cantares

Autor: Salomón escribió El libro de Cantar de los Cantares, de acuerdo al primer verso. Este cantar es uno de los 1,005 que escribió Salomón (1 Reyes 4:32). El título “Cantar de los Cantares” es superlativo, expresando que es el mejor.

Fecha de su Escritura: Salomón escribió estos cantares probablemente durante la primera etapa de su reinado. Esto colocaría la fecha de composición alrededor del 965 a.C.

Propósito de la Escritura: El Cantar de los Cantares es un poema lírico escrito para ensalzar las virtudes del amor entre un esposo y su esposa. El poema claramente presenta el matrimonio como Dios lo concibió. Un hombre y una mujer deben vivir juntos dentro del contexto del matrimonio, amándose uno al otro espiritual, emocional y físicamente.

Versos Clave: Cantar de los Cantares 2:7; 3:5; 8:4, - “Que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.”

Cantar de los Cantares 5:1, “Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.”

Cantar de los Cantares 8:6-7, - “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.”

Breve Resumen: La poesía toma la forma de un diálogo entre un esposo (el rey) y su esposa, (la sulamita). Podemos dividir el libro en tres secciones: el cortejo (1:1 – 3:5); la boda (3:6 – 5:1); y el matrimonio en su madurez (5:2 – 8:14).

El cantar comienza antes de la boda, mientras la futura novia anhela estar con su prometido, y sueña con sus caricias íntimas. Sin embargo, ella aconseja dejar que el amor se desarrolle naturalmente, en su propio tiempo. El rey alaba la belleza de la sulamita, superando sus sentimientos de inseguridad acerca de su aspecto. La sulamita tiene un sueño en el cual ella pierde a Salomón y lo busca por toda la ciudad. Con la ayuda de los guardias de la ciudad, ella encuentra a su amado y se aferra a él, llevándolo a un lugar seguro. Al despertar, ella repite su consejo de no forzar el amor.

En la noche de bodas, el esposo nuevamente alaba la belleza de su esposa, y en un lenguaje altamente simbólico, la esposa invita a su esposo a participar de todo lo que ella tiene que ofrecer. Ellos se unen en amor, y Dios bendice su unión.

Mientras el matrimonio madura, el esposo y la esposa pasan a través de un tiempo difícil, simbolizado en otro sueño. En este segundo sueño, la sulamita desaira a su esposo, y él se va. Abrumada por la culpa, ella lo busca por la ciudad; pero esta vez, en lugar de ayudarla, los guardias la golpean – simbolismo de su conciencia dolida. Las cosas terminan felizmente mientras los amantes se reúnen y se reconcilian.

Al terminar el cantar, ambos, el esposo y la esposa están confiados y seguros de su amor, ellos cantan sobre la naturaleza duradera del verdadero amor, y ansían estar uno en la presencia del otro.

Referencias Proféticas: Algunos intérpretes de la Biblia, ven en el Cantar de los Cantares, una exacta representación simbólica de Cristo y Su iglesia. Cristo es visto como el rey, mientras que la iglesia es representada por la sulamita. Mientras que creemos que el libro debe ser entendido literalmente como una representación del matrimonio, hay algunos elementos que prefiguran a la Iglesia y su relación con su Rey, el Señor Jesús. El Cantar de los Cantares 2:4 describe la experiencia de cada creyente que es visto y traído por el Señor Jesús. Estamos en un lugar de gran riqueza espiritual y estamos cubiertos por Su amor. El verso 16 del capítulo 2 dice: “Mi amado es mío, y yo suya; Él apacienta entre lirios.” Aquí hay un cuadro no solo de la seguridad del creyente en Cristo (Juan 10:28-29), sino del Buen Pastor quien conoce a Sus ovejas –creyentes- y da Su vida por nosotros (Juan 10:11). Por Él, ya no estamos manchados por el pecado, habiendo quitado nuestras “manchas” con Su sangre (Cantar de Cantares 4:7; Efesios 5:27).

Aplicación Práctica: Nuestro mundo está confundido acerca del matrimonio. La prevalencia del divorcio y los intentos modernos de definir el matrimonio están en evidente contraste con Cantar de los Cantares. El matrimonio, dice el poeta bíblico, es para celebrarse, gozarse, y reverenciarse. Este libro provee algunas guías prácticas para el fortalecimiento de nuestros matrimonios:

1) Dar a tu esposa(o) la atención que él o ella necesitan. Tomar el tiempo necesario para conocer realmente a tu esposa(o).

2) El ánimo y el elogio, no la crítica, son vitales para una relación exitosa.

3) Disfrutarse el uno al otro. Planificar algunas escapadas. Ser creativos, aún juguetones uno con el otro. Deleitarse en el regalo de Dios del amor matrimonial.

4) Hacer lo que sea necesario para reafirmar el compromiso con tu esposa(o). Renovar sus votos; trabajar a través de los problemas y no considerar el divorcio como una solución. Dios quiere que ambos vivan en un amor profundamente pacífico y seguro.

Libro de Isaías

Autor: Isaías 1:1 identifica al autor del Libro de Isaías como el Profeta Isaías.

Fecha de su Escritura: El Libro de Isaías fue escrito entre el 701 y el 681 a.C.

Propósito de la Escritura: El Profeta Isaías fue primeramente llamado a profetizar al reino de Judá. Judá estaba había estado atravesando por tiempos de avivamiento y tiempos de rebelión. Judá había estado amenazado con destrucción por Asiria y Egipto, pero fue preservado por la misericordia de Dios. Isaías proclamó un mensaje de arrepentimiento del pecado y expectativas de esperanza en la liberación de Dios en el futuro.

Versos Clave: Isaías 6:8, “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”

Isaías 7:14, “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Isaías 9:6, “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Isaías 14:12-13, “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte.”

Isaías 53:5-6, “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

Isaías 65:25, “El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.”

Breve Resumen: El Libro de Isaías revela el juicio y la salvación de Dios. Dios es “santo, santo, santo.” (Isaías 6:3) y por tanto, Él no puede permitir que el pecado quede impune (Isaías 1:2; 2:11-20; 5:30; 34:1-2; 42:25). Isaías describe el juicio venidero de Dios como un “fuego consumidor” (Isaías 1:31; 30:33).

Al mismo tiempo, Isaías comprende que Dios es un Dios de misericordia, gracia y compasión (Isaías 5:25; 11:16; 14:1-2; 32:2; 40;3; 41:14-16). La nación de Israel (ambas Judá e Israel) están ciegos y sordos a los mandamientos de Dios (Isaías 6:9-10; 42:7). Judá es comparado con una viña que debe ser, y será pisoteada (Isaías 5:1-7). Solo por Su misericordia y Sus promesas a Israel, Dios no permitirá que Israel o Judá sean completamente destruidas. Él traerá sobre ambas restauración, perdón y sanidad (43:2; 43:16-19; 52:10.12).

Más que ningún otro libro en el Antiguo Testamento, Isaías se enfoca en la salvación que vendrá a través del Mesías. Un día, el Mesías regirá con justicia y juicio (Isaías 9:7; 32:1). El reinado del Mesías traerá paz y seguridad a Israel (Isaías 11:6-9). A través del Mesías, Israel será una luz para todas las naciones (Isaías 42:6; 55:4-5). El reino del Mesías en la tierra (Isaías capítulos 65-66) es la meta hacia la cual señala todo el Libro de Isaías. Es durante el reinado del Mesías que la justicia de Dios será totalmente revelada al mundo.

En una aparente paradoja, el Libro de Isaías también presenta al Mesías como uno que sufrirá. Isaías capítulo 53, describe vívidamente el sufrimiento del Mesías por el pecado. Es a través de Sus heridas que la sanidad es alcanzada. Es a través de Su sufrimiento que nuestras iniquidades son borradas. Esta aparente contradicción es resuelta en la Persona de Jesucristo. En Su primera venida, Jesús fue el siervo sufriente de Isaías capítulo 53. En Su segunda venida, Jesús será el Rey conquistador y soberano, el Príncipe de Paz (Isaías 9:6).

Referencias Proféticas: Como antes mencionamos, el capítulo 53 de Isaías describe la venida del Mesías y el sufrimiento que Él soportaría con el fin de pagar por nuestros pecados. En Su soberanía, Dios orquestó cada detalle de la crucifixión para cumplir cada profecía de este capítulo, así como otras profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. La imagen del capítulo 53 es conmovedora y profética y contiene un cuadro completo del Evangelio. Jesús fue despreciado y rechazado (v.3; Lucas 13:34; Juan 1:10-11), azotado por Dios (v.4; Mateo 27:46), y herido por nuestras rebeliones (v.5; Juan 19:34; 1 Pedro 2:24). Por medio de Su sufrimiento, Él pagó el castigo que nosotros merecíamos y se convirtió por nosotros en el último y perfecto sacrificio (v.5; Hebreos 10:10). Aunque Él fue sin pecado, Dios puso en Él nuestro pecado, y nosotros fuimos hechos justicia de Dios en Él (2 Corintios 5:21).

Aplicación Práctica: El Libro de Isaías nos presenta a nuestro Salvador con innegable detalle. Él es el único camino al cielo, el único medio para obtener la gracia de Dios, el único Camino, la única Verdad, y la única Vida (Juan 14:6; Hechos 4:12). Sabiendo el precio que Cristo pagó por nosotros, ¿cómo podríamos descuidar o rechazar “una salvación tan grande”? (Hebreos 2:3). Tenemos solo unos pocos, cortos años en la tierra para venir a Cristo y abrazar la salvación que solo Él ofrece. No hay una segunda oportunidad después de la muerte, y la eternidad en el infierno es un tiempo muy, muy largo.

¿Conoces a gente que declara ser creyente en Cristo y que son dos caras, que son hipócritas? Ese es tal vez el mejor resumen de cómo Isaías vio a la nación de Israel. Israel tenía una apariencia de rectitud, pero solo era una fachada. En el Libro de Isaías, el Profeta Isaías, desafía a Israel a obedecer a Dios con todo su corazón, no solo en el exterior. El deseo de Isaías era que aquellos que oyeran y leyeran sus palabras fueran convencidos de volverse de su maldad e ir a Dios para el perdón y la sanidad.

Libro de Jeremías

Autor: Jeremías capítulo 1, verso 1 identifica al Profeta Jeremías como el autor del Libro de Jeremías.

Fecha de su Escritura: El Libro de Jeremías fue escrito entre el 630 y el 580 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Jeremías registra las profecías finales a Judá, advirtiéndoles de la destrucción por venir, sin la nación no se arrepiente. Jeremías hace un llamado a la nación para volverse a Dios. Al mismo tiempo, Jeremías reconoce la inevitable destrucción de Judá, debido a su no arrepentida idolatría e inmoralidad.

Versos Clave: Jeremías 1:5, “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.”

Jeremías 17:9, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

Jeremías 29:10-11, “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Jeremías 52:12-13, “Y en el mes quinto, a los diez días del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia. Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y destruyó con fuego todo edificio grande.”

Breve Resumen: El Libro de Jeremías es primeramente un mensaje de juicio sobre Judá por la creciente idolatría (Jeremías 7:30-34; 16:10-13; 22:9; 32:29; 44:2-3). Después de la muerte del Rey Josías, el último rey justo, la nación de Judá había abandonado casi completamente a Dios y Sus mandamientos. Jeremías compara a Judá con una prostituta (Jeremías 2:20; 3:1-3). Dios había prometido que Él juzgaría la idolatría de la forma más severa (Levíticos 26:31-33, Deuteronomio 28:49-68), y Jeremías estaba advirtiendo a Judá que el juicio de Dios estaba a la puerta. Dios había librado a Judá de la destrucción en incontables ocasiones, pero Su misericordia había llegado a su fin. Jeremías describe al rey Nabucodonosor conquistando y sojuzgado a Judá bajo su dominio (Jeremías 24:1). Después de una rebelión posterior, Dios trajo a Nabucodonosor, y el ejército babilonio regresó para destruir y desolar a Judá y Jerusalén (Jeremías capítulo 52). Aún en medio de este severísimo juicio, Dios promete restauración a Judá cuando regrese a la tierra que Dios les había dado (Jeremías 29:10).

Referencias Proféticas: Jeremías 23:5-6 presenta una profecía de la venida del Mesías, Jesucristo. El profeta Lo describe como un Renuevo de la casa de David (v.5; Mateo 1), el Rey que reinaría en sabiduría y justicia (v.5, Apocalipsis 11:15). Es Cristo, quien finalmente será reconocido por Israel como su Mesías verdadero, como el que proporcionará la salvación para Sus escogidos.(v.6; Romanos 11:26)

Aplicación Práctica: El Profeta Jeremías tuvo un mensaje muy difícil de entregar. Jeremías amaba a Judá, pero él amaba mucho más a Dios. Tan doloroso como fue para Jeremías entregar un mensaje consistente en el juicio a su propio pueblo, Jeremías fue obediente a lo que Dios le dijo que hiciera y dijera. Jeremías esperaba y oraba por misericordia de Dios para con Judá, pero también confiaba en que Dios era bueno, justo y recto. Nosotros también debemos obedecer a Dios, aún cuando sea difícil, reconocer la voluntad de Dios es más importante que nuestros propios deseos, y confiar en que Dios, en Su infinita sabiduría y perfecto plan, procurará lo mejor para Sus hijos (Romanos 8:28).

Libro de Lamentaciones

Autor: El Libro de Lamentaciones no identifica explícitamente a su autor. La tradición es que el Profeta Jeremías fue quien escribió Lamentaciones. Esta opinión es muy probable, considerando que el autor fue un testigo de la destrucción de Jerusalén por los babilonios. Jeremías se ajusta a esta descripción (2 Crónicas 35:25; 36:21-22).

Fecha de su Escritura: El Libro de Lamentaciones fue escrito probablemente entre el 586 y el 575 a.C., durante o poco después de la caída de Jerusalén.

Propósito de la Escritura: Como resultado de la continua y no arrepentida idolatría de Judá, Dios permitió a los babilonios asediaran, despojaran, quemaran y destruyeran la ciudad de Jerusalén. El templo de Salomón, que había permanecido por 400 años aproximadamente, fue quemado hasta sus cimientos. El Profeta Jeremías, un testigo ocular de estos eventos, escribió el Libro de Lamentaciones, como un lamento por lo que ocurrió a Judá y Jerusalén.

Versos Clave: Lamentaciones 2:17, “Jehová ha hecho lo que tenía determinado; Ha cumplido su palabra, la cual él había mandado desde tiempo antiguo. Destruyó, y no perdonó; Y ha hecho que el enemigo se alegre sobre ti, Y enalteció el poder de tus adversarios.”

Lamentaciones 3:22-23, “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”

Lamentaciones 5:19-22, “Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre; Tu trono de generación en generación. ¿Por qué te olvidas completamente de nosotros, Y nos abandonas tan largo tiempo? Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio. Porque nos has desechado; Te has airado contra nosotros en gran manera.”

Breve Resumen: El Libro de Lamentaciones está dividido en cinco capítulos. Cada capítulo representa un poema separado. En el original hebreo, los versos son acrósticos, los cuales inician cada verso con una letra sucesiva del alfabeto hebreo. En el Libro de Lamentaciones, el Profeta Jeremías comprende que los babilonios fueron la herramienta de Dios para traer juicio sobre Jerusalén (Lamentaciones 1:12-15; 2:1-8; 4:11). Lamentaciones deja en claro que el pecado y la rebelión fueron las causas de que la ira de Dios fuera derramada (1:8-9: 4:13; 5:16). Lamentar es lo apropiado en tiempos de angustia, pero pronto deberá dar paso a la contrición y al arrepentimiento (Lamentaciones 3:40-42; 5:21-22).

Referencias Proféticas: Jeremías fue conocido como “el profeta llorón” por su profunda y permanente pasión por su pueblo y su ciudad (Lamentaciones 3:48-49). Este mismo dolor por los pecados del pueblo y su rechazo de Dios, fue expresado por Jesús, mientras se aproximaba a Jerusalén y veía a futuro su destrucción a manos de los romanos (Lucas 19:41-44). A causa del rechazo de los judíos a su Mesías, Dios usó el asedio romano para castigar a Su pueblo. Pero Dios no disfruta el tener que castigar a Sus hijos y Su oferta de Jesucristo como una expiación por el pecado, muestra Su gran compasión por su pueblo. Un día, por Cristo, Dios secará todas las lágrimas (Apocalipsis 7:17).

Aplicación Práctica: Aún en un terrible juicio, Dios es un Dios de esperanza (Lamentaciones 3:24-25). No importa cuánto nos hayamos alejado de Él, tenemos la esperanza de que podemos regresar a Él y encontrar Su compasión y perdón (1 Juan 1:9). Nuestro Dios es un Dios amoroso (Lamentaciones 3:22), y por Su gran amor y compasión, Él envió a Su Hijo, para que no perezcamos en nuestros pecados, sino que podamos vivir eternamente con Él (Juan 3:16). La fidelidad (Lamentaciones 3:23) y salvación de Dios (Lamentaciones 3:26), son atributos que nos dan gran esperanza y consuelo. Él no es un dios indiferente y caprichoso, sino un Dios que salvará a aquellos que acudan a Él, admitan que no pueden hacer nada para ganar Su favor, y apelen a la misericordia del Señor, para que no seamos consumidos (Lamentaciones 3:22).

Libro de Ezequiel

Autor: El Profeta Ezequiel es el autor del Libro (Ezequiel 1:3) Él fue un contemporáneo tanto de Jeremías como de Daniel.

Fecha de su Escritura: El Libro de Ezequiel fue escrito probablemente entre el 593 y el 565 a.C.

Propósito de la Escritura: Ezequiel ministró a su generación que estaba sumergida en el pecado y la desesperanza. Por medio de su ministerio profético, él intentó llevarlos al arrepentimiento inmediato y a confiar en el distante futuro. Él pensaba que: (1) Dios trabaja a través de mensajeros humanos; (2) Aún en la derrota y desesperación, el pueblo de Dios necesita afirmar la soberanía de Dios; (3) La Palabra de Dios nunca falla; (4) Dios está presente y puede ser adorado en cualquier parte; (5) La gente debe obedecer a Dios si espera recibir bendiciones; y (6) El Reino de Dios vendrá.

Versos Clave: Ezequiel 2:3-6, “Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.”

Ezequiel 18:4, “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.”

Ezequiel 28:12-14, “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.”

Ezequiel 33:11, “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?”

Ezequiel 48:35, “Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.” [EL SEÑOR ESTÁ AHÍ]

Breve Resumen: ¿Cómo puedes enfrentarte a un mundo extraviado? Ezequiel, destinado a comenzar el ministerio de su vida como sacerdote a la edad de treinta años, fue sacado de su país y llevado a Babilonia a la edad de veinticinco años. Por cinco años se debatía en la desesperación. A los treinta años una visión majestuosa de la gloria de Yahvé cautivó su ser en Babilonia. El sacerdote/profeta descubrió que Dios no estaba confinado a las severas restricciones de su tierra natal. Él se dio cuenta de que personalmente, no contaba con nada para ayudar a los cautivos en su amarga situación, pero estaba convencido de que la Palabra de Dios les hablaba sobre su condición y podía darles la victoria en ella. Ezequiel utilizó varios métodos para comunicar la Palabra de Dios a su pueblo. Utilizó el arte, al dibujar una representación de Jerusalén; acciones simbólicas y conductas inusuales para asegurarse la atención de la gente. Se cortó el pelo y la barba, para demostrarles lo que Dios le haría a Jerusalén y a sus habitantes.

El Libro de Ezequiel puede ser dividido en cuatro secciones:
Capítulo 1.24; profecías sobre al ruina de Jerusalén
Capítulos 25-32: profecías sobre el juicio de Dios sobre las naciones vecinas
Capítulo 33: una última llamada a Israel para el arrepentimiento
Capítulos 34.48; profecías concernientes a la futura restauración de Israel.

Referencias Proféticas: Ezequiel 34 es el capítulo donde Dios denuncia a los líderes de Israel como falsos pastores, por su poco cuidado a Su pueblo. En lugar de apacentar a las ovejas de Israel, ellos se preocupaban por ellos mismos. Ellos comían bien, estaban bien vestidos y bien atendidos por el mismo pueblo sobre el que ellos habían sido puestos para cuidar (Ezequiel 34:1-3). En contraste, Jesús es el Buen Pastor quien da Su vida por las ovejas, y quien las protege de los lobos que destruirían al rebaño (Juan 10:11-12). El verso 4 del capítulo 34 describe al pueblo cuyos pastores fracasaron en ministrar a las ovejas débiles, enfermas, heridas y perdidas. Jesús es el Gran Médico quien sana nuestras heridas espirituales (Isaías 53:5) por Su muerte en la cruz. Él es quien busca y salva a lo que se había perdido (Lucas 19:10).

Aplicación Práctica: El Libro de Ezequiel nos llama a unirnos en un encuentro fresco y vivo con el Dios de Abraham, Moisés y los profetas. Debemos ser vencedores, o seremos vencidos. Ezequiel nos reta a: experimentar una visión del poder, conocimiento, eterna presencia y santidad de Dios que cambie nuestra vida; a dejar que Dios nos dirija; a comprender la profundidad y el compromiso con el mal que se aloja en cada corazón humano; a reconocer que Dios hace responsables a Sus siervos de advertir a los hombres malvados sobre el peligro en que se encuentran; a experimentar una relación viva con Jesucristo, quien dijo que el nuevo pacto se encuentra en Su sangre.

Libro de Daniel

Autor: El Libro de Daniel identifica al profeta Daniel como su autor (Daniel 9:2; 10:2). Jesús también menciona a Daniel como su autor (Mateo 24:15).

Fecha de su Escritura: El Libro de Daniel fue escrito probablemente entre el 540 y el 530 a.C.

Propósito de la Escritura: En el 605 a.C., Nabucodonosor, rey de Babilonia había conquistado a Judá y deportado a muchos de sus habitantes a Babilonia – incluido Daniel. Daniel sirvió en la corte real de Nabucodonosor y varios gobernantes que siguieron a Nabucodonosor. El Libro de Daniel registra las acciones, profecías, y visiones del profeta Daniel.

Versos Clave: Daniel 1:19-20, “Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.”

Daniel 2:31, “Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.”

Daniel 3:17-18, “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.”

Daniel 4:34-35, “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”

Daniel 9:25-27, “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Breve Resumen: El Libro de Daniel puede ser dividido en tres secciones. El capítulo 1 describe la conquista de Jerusalén por los babilonios. Junto con muchos otros, Daniel y sus tres amigos fueron deportados a Babilonia y por su valentía y obvias bendiciones de Dios sobre ellos, fueron “promovidos” al servicio del rey (Daniel 1:17-20)

Los capítulos 2-7 registran a Nabucodonosor teniendo un sueño que solo Daniel podría interpretar correctamente. El sueño de Nabucodonosor sobre una gran estatua, representaba el reino que se levantaría en el futuro. Nabucodonosoro hizo una gran estatua de sí mismo y forzó a todos a adorarla: Sadrac, Mesac y Abed-nego se rehusaron y fueron librados milagrosamente por Dios, a pesar de haber sido echados dentro de un horno de fuego. Nabucodonosor fue juzgado por Dios por su soberbia, pero después restaurado, una vez que reconoció y admitió la soberanía de Dios.

Daniel capítulo 5, registra el mal uso que hizo Belsasar, hijo de Nabucodonosor, de los objetos tomados del templo de Jerusalén; y como respuesta, recibió un mensaje de Dios, escrito en la pared. Solo Daniel pudo interpretar la escritura, un mensaje del juicio venidero de Dios. Daniel es echado al foso de los leones por rehusarse a orar al rey, pero fue librado milagrosamente. Dios le dio a Daniel una visión de cuatro bestias. Las cuatro bestias representaban los imperios de Babilonia, Medo-Persa, Grecia y Roma.

Los capítulos 8-12 contienen una visión de un carnero, un macho cabrío, y varios cuernos – también referente a futuros reinos y sus gobernantes. Daniel capítulo 9, registra la profecía de las “setenta semanas” de Daniel. Dios le dio a Daniel el tiempo preciso cuando el Mesías vendría y sería muerto. La profecía también menciona a un futuro gobernante quien hará un pacto con Israel, el cual romperá al cabo de tres años y medio, seguido poco después por el gran juicio y la consumación de todas las cosas. Daniel es visitado y fortalecido por un ángel después de esta gran visión, y el ángel le explica la visión a Daniel con gran detalle.

Referencias Proféticas: Vemos en las historias del horno de fuego y de Daniel en el foso de los leones, una referencia profética de la salvación provista por Cristo. Los tres hombres declaran que Dios es un Dios que salva, y quien puede librarlos del horno de fuego (Daniel 3:17). De la misma forma, al enviar a Jesús a morir por nuestros pecados, Dios ha provisto un escape del fuego del infierno (1 Pedro 3:18). En el caso de Daniel, Dios envió un ángel para cerrar las bocas de los leones y salvó a Daniel de la muerte. Jesucristo es nuestra provisión de los peligros del pecado que amenazan con consumirnos.

La visión de Daniel del final de los tiempos representa al Mesías de Israel, por quien muchos serán limpios y purificados (Daniel 12:10). Él es nuestra justificación (1 Pedro 5:21) por quien nuestros pecados, a través de la sangre, serán lavados y seremos tan blancos como la nieve (Isaías 1:18).

Aplicación Práctica: Al igual que Sadrac, Mesac, y Abed-nego, siempre debemos permanecer firmes ante lo que sabemos que es lo correcto. Dios es más grande que cualquier castigo que pudiera venir sobre nosotros. Ya sea que Dios decida librarnos o no, Él siempre es digno de nuestra confianza. Dios sabe lo que es mejor, y Él honra a aquellos que le obedecen.

Dios tiene un plan, y Su plan está elaborado hasta el más mínimo detalle. Dios conoce y tiene el control del futuro. Todo lo que Dios ha predicho, se ha cumplido con la exactitud con que fue anunciado. Por tanto, debemos creer y confiar en que las cosas que Él ha predicho para el futuro, algún día ocurrirán exactamente como Dios lo ha declarado.

Libro de Oseas

Autor: Oseas 1:1 identifica al autor del libro como el Profeta Oseas. Es la narración personal de Oseas de sus mensajes proféticos a los hijos de Dios y al mundo. Oseas es el único profeta de Israel que dejó algunas profecías escritas, las cuales fueron registradas durante los últimos años de su vida.

Fecha de su Escritura: Oseas, el hijo de Beeri, profetizó durante un largo período, del 785 al 725 a.C. El Libro de Oseas fue escrito probablemente entre el 755 y el 725 a.C.

Propósito de la Escritura: Oseas escribió este libro para recordar a los israelitas –y a nosotros- que el nuestro es un Dios de amor, cuya lealtad al pacto con Su pueblo es inalterable. A pesar del continuo extravío de Israel al ir tras falsos dioses, la fidelidad del amor de Dios es representado en el sufrimiento del esposo de la mujer infiel. El mensaje de Oseas es también uno de advertencia para aquellos que dieran la espalda al amor de Dios. A través de la presentación simbólica del matrimonio de Oseas con Gomer, el amor de Dios por la nación idólatra de Israel es revelado en una rica metáfora en los temas del pecado, el juicio y el amor que perdona.

Versos Clave: Oseas 1:2, “1:2 El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.”

Oseas 2:23, “Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.”

Oseas 6:6, “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.”

Oseas 14:2-4, “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia. Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.”

Breve Resumen: El Libro de Oseas puede ser dividido en dos partes: (1) Oseas 1:1-3:5 es una descripción de una esposa adúltera y un esposo fiel, símbolo de la infidelidad de Israel hacia Dios a través de la idolatría, y (2) Oseas 3:6-14:9 contiene la condenación de Israel, especialmente Samaria, por la adoración de ídolos y su eventual restauración.

La primera sección del libro, contiene tres diferentes poemas ilustrando cómo los hijos de Dios regresan una y otra vez a la idolatría. Dios le ordena a Oseas casarse con Gomer, quien después de haberle dado tres hijos, ella abandona a Oseas para ir tras sus amantes. El énfasis simbólico puede ser claramente visto en el primer capítulo, mientras Oseas compara las acciones de Israel con el abandono del matrimonio para vivir como una prostituta. La segunda sección contiene la denuncia de Oseas de los israelitas, pero seguido por las promesas y las misericordias de Dios.

El Libro de Oseas es un registro profético del infinito amor de Dios por Sus hijos. Desde el principio de los tiempos, la ingrata e inmerecedora creación de Dios, ha estado recibiendo el amor, la gracia y la misericordia de Dios, mientras aún es incapaz de refrenar su maldad.

La última parte de Oseas muestra como una vez más, el amor de Dios restaura a Sus hijos, perdonando sus transgresiones, cuando ellos se vuelven a Él con un corazón arrepentido. El mensaje profético de Oseas predice la venida del Mesías de Israel, 700 años en el futuro. Oseas es citado en el Nuevo Testamento.

Referencias Proféticas: Oseas 2:23 es el hermoso mensaje profético de Dios de incluir a los gentiles [los no judíos] como Sus hijos, como también está escrito en Romanos 9:25 y 1 Pedro 2:10. Los gentiles no son originalmente “el pueblo de Dios,” pero a través de Su gracia y misericordia, Él ha nos ha dado a Jesucristo, y por la fe en Él somos injertados en el árbol de Su pueblo (Romanos 11:11-18). Esta es una asombrosa verdad acerca de la Iglesia, una que es llamada un “misterio” porque antes de Cristo, el pueblo de Dios era considerado únicamente el pueblo judío. Cuando Cristo vino, los judíos fueron endurecidos temporalmente “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.” (Romanos 11:25)

Aplicación Práctica: El Libro de Oseas nos asegura el amor incondicional de Dios por Su pueblo. Pero también es un cuadro de cómo Dios es deshonrado y provocado a ira por las acciones de Sus hijos. ¿Cómo puede un hijo, a quien se le ha dado abundancia de amor, misericordia y gracia, tratar a un Padre con tanta falta de respeto? Aún así, nosotros hemos hecho exactamente lo mismo por siglos. Mientras consideramos cómo los israelitas le dieron la espada a Dios, necesitamos observar no más allá del espejo frente a nosotros, para ver el reflejo de esos mismos israelitas.

Solo recordando cuánto ha hecho Dios por cada uno de nosotros, podremos ser capaces de evitar rechazar a Aquel que puede darnos vida eterna en la Gloria en lugar del Infierno que merecemos. Es esencial que aprendamos a respetar a nuestro Creador. Oseas nos ha mostrado que cuando cometemos pecado, si tenemos un corazón quebrantado y una promesa de arrepentimiento, entonces Dios nos mostrará nuevamente Su amor eterno (1 Juan 1:9).

Libro de Joel

Autor: El Libro de Joel establece que su autor fue el Profeta Joel (1:1)

Fecha de su Escritura: El Libro de Joel fue escrito probablemente entre el 835 y el 800 a.C.

Propósito de la Escritura: Judá, la escena para el libro, es devastada por una gran horda de langostas. Esta invasión de langostas destruye todo – los campos de grano, los viñedos, los jardines y los árboles. Joel describe simbólicamente a las langostas como la marcha de un ejército humano, y ve todo esto como el juicio divino viniendo contra la nación por sus pecados. El libro se destaca por dos grandes eventos. Uno, es la invasión de langostas, y el otro, el derramamiento del Espíritu. El cumplimiento inicial de esto es citado por Pedro en Hechos 2, habiendo tenido lugar en Pentecostés.

Versos Clave: Joel 1:4, “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.”

Joel 2:25, “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.”

Joel 2:28, “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.”

Breve Resumen: Una terrible plaga de langostas es seguida por una severa hambruna a través de la tierra. Joel usa estos acontecimientos como catalizador para enviar palabras de advertencia a Judá. A menos que la gente se arrepienta rápida y completamente, los ejércitos enemigos devorarán la tierra como lo hicieron los elementos naturales. Joel exhorta a todo el pueblo y a los sacerdotes de la tierra a ayunar y humillarse mientras buscan el perdón de Dios. Si ellos respondieren, habrá renovadas bendiciones materiales y espirituales para la nación. Pero el Día del Señor se acerca. En este tiempo, las temidas langostas, parecerán como mosquitos en comparación, mientras todas las naciones reciben Su juicio.

El tema principal del libro de Joel, es el Día del Señor, el Día de la ira y del juicio de Dios. Este es el Día en el cual Dios revela Sus atributos de ira, poder y santidad, y es un día terrible para Sus enemigos. En el primer capítulo, el Día del Señor es experimentado históricamente por la plaga de langostas sobre la tierra. Capítulo 2:1-17 es un capítulo transicional, en el cual Joel usa la metáfora de la plaga de langostas y la sequía para renovar un llamado al arrepentimiento. Los capítulos 2:18-3:21, describen el Día del Señor en términos escatológicos y responde el llamado al arrepentimiento, con profecías de restauración física (2:21-27), restauración espiritual (2:28-32), y restauración nacional (3:1-21).

Referencias Proféticas: Siempre que en el Antiguo Testamento se habla del juicio por el pecado, ya sea un pecado individual o nacional, se profetiza el advenimiento de Jesucristo. Los profetas del Antiguo Testamento, advierten continuamente a Israel que se arrepienta, pero aún cuando ellos lo hicieron, su arrepentimiento estaba limitado a la observancia de la ley y a las obras. Los sacrificios de su templo eran solo una sombra del último sacrificio, ofrecido una vez y para siempre, el cual vendría a la cruz (Hebreos 10:10). Joel nos dice que el último juicio de Dios, el cual sucederá en el Día del Señor, será “grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” (Joel 2:11). La respuesta es que nosotros, por nosotros mismos, nunca podremos soportar tal suceso. Pero si hemos puesto nuestra fe en Cristo para la expiación de nuestros pecados, no tenemos nada que temer del Día del Juicio.

Aplicación Práctica: Sin arrepentimiento, el juicio será duro, total y seguro. Nuestra confianza no debe estar en nuestras posesiones, sino en el Señor nuestro Dios. A veces, Dios puede usar la naturaleza, el dolor u otros sucesos comunes para acercarnos a Él. Pero en Su misericordia y gracia, Él ha provisto el plan definitivo para nuestra salvación –Jesucristo, siendo crucificado por nuestros pecados y cambiando nuestro pecado por Su perfecta justicia (2 Corintios 5:21). No hay tiempo que perder. El juicio de Dios vendrá de repente, como un ladrón en la noche (1 Tesalonicenses 5:2), y debemos estar preparados. Hoy es el día de salvación (2 Corintios 6:2). “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:6-7). Solo apropiándonos de la salvación de Dios, podremos escapar de Su ira en el Día del Señor.

Libro de Amós

Autor: Amós 1:1 identifica al autor del Libro de Amós como el Profeta Amós.

Fecha de su Escritura: El Libro de Amós fue escrito probablemente entre el 760 y el 753 a.C.

Propósito de la Escritura: Amós es un pastor y recolector de fruta de la aldea judía de Tecoa cuando Dios lo llama, aunque carece de educación o de un trasfondo sacerdotal. La misión de Amós estaba dirigida a su vecino del norte, Israel. Sus mensajes de impedir la condenación y cautividad para la nación por sus pecados, fueron impopulares y desatendidos en gran manera, porque desde los días de Salomón no habían habido tiempos tan prósperos para Israel. El ministerio de Amós tiene lugar durante el reinado de Jeroboam II sobre Israel, y Uzías reinaba sobre Judá.

Versos Clave: Amós 2:4 “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres.”

Amós 3:7, “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”

Amós 9:14, “Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos.”

Breve Resumen: Amós puede ver bajo la externa prosperidad y el poder de Israel, internamente la nación está corrompida hasta la médula. Los pecados por los que Amos reprende al pueblo son extensos: abandono de la Palabra de Dios, idolatría, adoración pagana, avaricia, liderazgo corrupto y opresión del pobre. Amós comienza a pronunciar un juicio sobre todas las naciones que los rodean, luego sobre su propia nación de Judá, y finalmente el juicio más severo es dado a Israel. Sus visiones de Dios revelan el mismo mensaje enfático: el juicio está cerca. El libro termina con la promesa de Dios a Amós de la futura restauración del remanente.

Referencias Proféticas: El libro de Amós termina con una gloriosa promesa para el futuro. “Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo” (9:15) El cumplimiento definitivo de la promesa de la tierra de Dios a Abraham (Génesis 12:7; 15:7; 17:8) ocurrirá durante el reinado milenial de Cristo sobre la tierra (ver Joel 2:26,27). Apocalipsis 20 describe los mil años de reinado de Cristo sobre la tierra, un tiempo de paz y gozo bajo el perfecto gobierno del Salvador Mismo. En ese tiempo, el creyente Israel y los gentiles cristianos serán reunidos con la Iglesia y vivirán y reinarán con Cristo.

Aplicación Práctica: Algunas veces pensamos que somos un “solo un.” Somos solo un vendedor, granjero o ama de casa. Amós sería considerado un “solo un.” Él no era ni profeta, ni sacerdote ni el hijo de alguien. Él solo era un pastor, un pequeño comerciante en Judá. ¿Quién lo iba a escuchar? Pero en lugar de poner excusas, Amós obedeció y se convirtió en la poderosa voz de Dios para el cambio.

Dios ha usado a los “solo un,” tales como pastores, carpinteros y pescadores a través de la Biblia. Cualquier cosa que seas en esta vida, Dios puede utilizarte. Amós no era mucho. Él era un “solo un.” “Solo un” siervo de Dios. Es bueno ser “solo un” de Dios.

Libro de Abdías

Autor: Abdías verso 1, identifica al autor del Libro de Abdías como el Profeta Abdías.

Fecha de su Escritura: El Libro de Abdías fue escrito probablemente entre el 848 y el 840 a.C.

Propósito de la Escritura: Abdías, el libro más corto en el Antiguo Testamento, solo tiene 21 versos. Abdías es un profeta de Dios que usa esta oportunidad para condenar a Edom por los pecados contra Dios e Israel. Los edomitas son descendientes de Esaú y los israelitas son descendientes de su hermano gemelo, Jacob. Una pelea entre los hermanos ha afectado a sus descendientes por más de 1,000 años. La división causó que los edomitas prohibieran a Israel cruzar por sus tierras durante el éxodo israelita de Egipto. Los pecados de soberbia de Edom, ameritan ahora una fuerte sentencia de juicio por parte del Señor.

Versos Clave: Abdías verso 4, “Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.”

Abdías verso 12, “Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.”

Abdías verso 15, “Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.”

Breve Resumen: El mensaje de Abdías es definitivo y seguro: el reino de Edom será destruido completamente. Edom ha sido arrogante, alegrándose de los infortunios de Israel; y cuando los ejércitos enemigos atacan a Israel y los israelitas piden ayuda, los edomitas se niegan y eligen pelear contra ellos, no por ellos. Estos pecados de orgullo ya no pueden ser ignorados. El libro termina con la promesa de la plenitud y la liberación de Sión en los “últimos días,” cuando la tierra será restaurada al pueblo de Dios mientras Él gobierna sobre ellos.

Referencias Proféticas: El verso 21 del Libro de Abdías, contiene una referencia profética de Cristo y Su Iglesia. “Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.” Estos “salvadores” (también llamados “libertadores” en muchas versiones) son los apóstoles de Cristo, ministros de la Palabra, y especialmente los predicadores del Evangelio en estos últimos días. Ellos son llamados “salvadores,” no porque ellos obtengan nuestra salvación, sino porque ellos predican la salvación a través del Evangelio de Cristo y nos muestran el camino para obtener esa salvación. Ellos, y la Palabra predicada por ellos, son los medios por los que “las buenas nuevas” de salvación son llevadas a todos los hombres. Mientras que Cristo es el Único Salvador, quien vino para comprar esa salvación y siendo Él el autor de ella; la presencia de los salvadores y liberadores del Evangelio será más y más evidente mientras más se acerca el final de los tiempos.

Aplicación Práctica: Dios será el vencedor a favor nuestro, si permanecemos fieles a Él. Contrariamente a Edom, debemos estar dispuestos a ayudar a los demás en tiempos de necesidad. El orgullo es pecado. No tenemos nada de que sentirnos orgullosos, excepto de Jesucristo, y de lo que Él ha hecho por nosotros.

Libro de Jonás

Autor: Jonás 1:1 identifica específicamente al Profeta Jonás como el autor del Libro de Jonás.

Fecha de su Escritura: El Libro de Jonás fue escrito probablemente entre el 793 y el 758 a.C.

Propósito de la Escritura: Desobediencia y avivamiento son los temas clave en este libro. La experiencia de Jonás en el vientre de la ballena, le da la oportunidad única de buscar una liberación singular, mientras él se arrepiente durante este retiro igualmente único. Su desobediencia inicial conduce no solo a su avivamiento personal, sino también al de los ninivitas. Muchos clasifican el avivamiento que Jonás trajo a Nínive, como uno de los mayores esfuerzos evangelísticos de todos los tiempos.

Versos Clave: Jonás 1:3, “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis,…”

Jonás 1:17, “Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.”

Jonás 2:2, “Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste.”

Jonás 3:10, “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.”

Breve Resumen: El temor y el orgullo de Jonás, causan que huya de Dios. Él no desea ir a Nínive a predicar el arrepentimiento a la gente como Dios le había ordenado, porque siente que ellos son sus enemigos, y él está convencido de que Dios no llevará a cabo su amenaza de destruir la ciudad. En vez de ello, aborda un barco para Tarsis, que está en la dirección opuesta. Pronto una embravecida tormenta causa que la tripulación eche suertes y determine que Jonás es el problema. Ellos lo tiran por la borda, y él es tragado por un gran pez. En su vientre por 3 días y 3 noches, Jonás se arrepiente de su pecado hacia Dios, y el pez lo vomita en tierra seca (nos preguntamos que le hizo tardar tanto en arrepentirse). Jonás entonces hace el viaje de 800 kilómetros a Nínive y conduce a la ciudad a un gran avivamiento. Pero el profeta está disgustado (de hecho con mala cara) en vez de estar agradecido cuando Nínive se arrepiente. Sin embargo, Jonás aprende su lección, cuando Dios usa un viento, una calabacera y un gusano, para enseñarle que Él es misericordioso.

Referencias Proféticas: Es claro que Jonás es un tipo de Cristo, de acuerdo a las propias palabras de Jesús. En Mateo 12:40-41, Jesús declara que Él estará en la tumba el mismo lapso de tiempo que Jonás estuvo en el vientre de la ballena. Él prosigue diciendo que mientras los ninivitas se arrepintieron ante la predicación de Jonás, los fariseos y maestros de la ley, quienes rechazaron a Jesús, estaban rechazando a Uno que es mucho más grande que Jonás. Así como Jonás trajo la verdad de Dios, respecto al arrepentimiento y la salvación a los ninivites, Jesús trae el mismo mensaje (Jonás 2:9; Juan 14:6) de salvación de y a través de Dios solamente (Romanos 11:36).

Aplicación Práctica: No podemos escondernos de Dios. Lo que Él desea es llevar a cabo a través de nosotros lo que debe suceder, a pesar de todas nuestras objeciones y dilaciones. Efesios 2:10 nos recuerda que Él tiene planes para nosotros, y se encargará de que nos ajustemos a ellos. ¡Sería mucho más fácil si nosotros, a diferencia de Jonás, nos sometiéramos a Él sin tardanza!

El amor de Dios se manifiesta a sí mismo en Su accesibilidad para todos, a pesar de nuestra reputación, nacionalidad o raza. La gratuita oferta del Evangelio es para toda la gente en todos los tiempos. Nuestra tarea como cristianos, es ser los medios por los que Dios le diga al mundo sobre la oferta, y regocijarnos en la salvación de otros. Esta es una experiencia que Dios quiere que compartamos con Él, no siendo celosos o resentidos de aquellos que vienen a Cristo en “conversiones de último minuto” o quienes vienen a Él a través de circunstancias diferentes a las nuestras.

Libro de Miqueas

Autor: El autor del Libro de Miqueas fue el Profeta Miqueas (Miqueas 1:1).

Fecha de su Escritura: El Libro de Miqueas fue escrito probablemente entre el 735 y el 700 a.C.

Propósito de la Escritura: El mensaje del Libro de Miqueas es una compleja mezcla de juicio y esperanza. Por una parte, las profecías anuncian un juicio sobre Israel por la maldad social, el liderazgo corrupto y la idolatría. Este juicio debía culminar con la destrucción de Samaria y Jerusalén. Por otra parte, el libro proclama no solo la restauración de la nación, sino la transformación y exaltación de Israel y Jerusalén. Sin embargo, los mensajes de esperanza y condenación no son necesariamente contradictorios, puesto que la restauración y transformación tienen lugar solo después del juicio.

Versos Clave: Miqueas 1:2, “Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros.”

Miqueas 5:2, “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”

Miqueas 6:8, “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

Miqueas 7:18-19, “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

Breve Resumen: El profeta condena a los gobernantes, los sacerdotes y profetas de Israel, quienes explotan y extravían al pueblo. Es debido a sus hechos que Jerusalén será destruida. El profeta Miqueas proclama la liberación de la gente que irá de Jerusalén a Babilonia y concluye con una exhortación para que Jerusalén destruya a las naciones que se han unido contra ella. El gobernante ideal vendría de Belén para defender a la nación y el profeta proclama el triunfo del remanente de Jacob y vislumbra el día cuando Yahvé purgará a la nación de su idolatría y confianza en el poder militar. El profeta expone un poderoso y conciso resumen de los requerimientos de justicia y lealtad de Yahvé, y anuncia el juicio sobre aquellos que han seguido los caminos de Omri y Acab. El libro concluye con una liturgia profética que contiene los elementos de un lamento. Israel confiesa su pecado y su liberación es asegurada a través de los poderosos actos de Jehová.

Referencias Proféticas: Miqueas 5:2 es una profecía Mesiánica citada por los magos que estaban buscando al rey nacido en Belén (Mateo 2:6). Por estar familiarizados estos reyes del oriente con las Escritura hebreas, ellos sabían que de la pequeña aldea de Belén saldría el Príncipe de Paz, la Luz del mundo. El mensaje de Miqueas del pecado, arrepentimiento y restauración, encuentra su último cumplimiento en Jesucristo, quien es la propiciación por nuestros pecados (Romanos 3:24-25) y el único camino a Dios (Juan 14:6).

Aplicación Práctica: Dios da advertencias para que no tengamos que sufrir Su ira. El juicio es seguro si las advertencias de Dios no son escuchadas y Su provisión por el pecado en el sacrificio de Su Hijo es rechazada. Para el creyente en Cristo, Dios nos disciplinará –no por odio- sino por el amor que nos tiene. Él sabe que el pecado destruye y quiere que seamos íntegros. Esta plenitud que es la promesa de restauración, espera a aquellos que permanezcan obedientes a Él.

Libro de Nahúm

Autor: El autor del Libro de Nahúm se identifica a sí mismo como Nahúm (en hebreo “Consolador”) el elcosita (1:1) Hay muchas teorías sobre dónde se encontraba esa ciudad, aunque no hay una evidencia concluyente. Una de tales teorías es que se refiere a la ciudad que más tarde fue llamada Capernaum (lo que literalmente significa “la villa de Nahúm”) en el Mar de Galilea.

Fecha de su Escritura: Dada la limitada cantidad de información que conocemos acerca de Nahúm, lo mejor que podemos hacer es reducir el plazo en el que Libro de Nahúm fue escrito, entre el 663 y el 612 a.C. Dos eventos son mencionados que nos ayudan a determinar estas fechas. Primero, Nahúm menciona a Tebas (No Amon) en Egipto cayendo ante los Asirios (663 a.C.), en tiempo pasado, así que esto ya había sucedido. Segundo, la advertencia de las profecías de Nahúm se cumplieron en 612 a.C.

Propósito de la Escritura: Nahúm no escribió este libro como una advertencia o “llamado al arrepentimiento” para la gente de Nínive. Dios ya les había enviado al profeta Jonás 150 años antes, con Su promesa de lo que sucedería si ellos continuaban en sus malos caminos. La gente de ese tiempo se había arrepentido, pero ahora vivían de la misma forma o aún más impía, de lo que lo hicieron anteriormente. Los asirios se habían hecho terriblemente brutales en sus conquistas (colgando los cuerpos de las víctimas en astas y poniendo su piel en las paredes de sus tiendas entre otras atrocidades). Ahora Nahúm estaba diciéndole a la gente de Judá que no desesperara porque Dios había pronunciado juicio y los asirios recibirían justo lo que merecían.

Versos Clave: Nahúm 1:7, “Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.”

Nahúm 1:14a, “Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre.”

Nahúm 1:15a, “He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz.” Ver también Isaías 52:7 y Romanos 10:15.

Nahúm 2:13a, “Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos.”

Nahúm 3:19, “No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?”

Breve Resumen: Una vez, Nínive había respondido a la predicación de Jonás y se volvió de sus malos caminos para servir al Señor Dios Jehová. Pero 150 años después, Nínive regresó a la idolatría, violencia y arrogancia (Nahúm 3:1-4). Una vez más Dios envía a uno de Sus profetas a Nínive, predicando el juicio con la destrucción de la ciudad, y exhortándolos al arrepentimiento. Tristemente, los ninivitas no escucharon las advertencias de Nahúm y la ciudad fue puesta bajo el dominio de Babilonia.

Referencias Proféticas: Pablo repite Nahúm 1:5 en Romanos 10:15, con respecto al Mesías y Su ministerio, así como los apóstoles de Cristo en Su tiempo. También puede ser entendido de cualquier ministro del Evangelio cuya ocupación sea “predicar el Evangelio de la paz.” Dios ha hecho la paz con los pecadores por medio de la sangre de Cristo, y le ha dado a Su pueblo la paz que “sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7). El trabajo del predicador también es “...anunciar la paz, de los que anuncian buenas nuevas.” cosas tales como la reconciliación, la justificación, el perdón, la vida, y la salvación eterna por un Cristo crucificado. La predicación de tal Evangelio, y el traer tales nuevas, hacen sus pies hermosos. La imagen aquí, es de uno que corre hacia otros, deseoso y gozoso de proclamar las Buenas Noticias.

Aplicación Práctica: Dios es paciente y lento para la ira. Él da a cada país tiempo para proclamarlo como su Señor. Pero Él no puede ser burlado. Siempre que un país se aleja de Él y sirve a sus propios intereses, Él da paso al juicio. Hace casi 220 años, los Estados Unidos fue formado como una nación guiada por los principios fundamentales de la Biblia. En los últimos 50 años, eso ha cambiado, y ahora se dirigen diariamente a la dirección opuesta. Como cristianos, tenemos el deber de defender los principios bíblicos y la verdad de la Escritura, porque la Verdad es la única esperanza para nuestro y cualquier otro país.

Libro de Habacuc

Autor: Habacuc 1:1 identifica el Libro de Habacuc como un oráculo del Profeta Habacuc.

Fecha de su Escritura: El Libro de Habacuc fue escrito probablemente entre el 610 y el 605 a.C.

Propósito de la Escritura: Habacuc se preguntaba, por qué Dios estaba permitiendo que Su pueblo elegido estuviera pasando por el presente sufrimiento a manos de sus enemigos. Dios le responde y la fe de Habacuc es restaurada.

Versos Clave: Habacuc 1:2, “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?

Habacuc 1:5, “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.”

Habacuc 1:12, “¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos.”

Habacuc 2:2-4, “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”

Habacuc 2:20, “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.”

Habacuc 3:2, “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.”

Habacuc 3:19, “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.”

Breve Resumen: El Libro de Habacuc comienza con Habacuc clamando a Dios por una respuesta sobre el por qué se le permite sufrir en cautividad al pueblo elegido por Dios (Habacuc 1:1-4). El Señor le da Su respuesta a Habacuc, declarando esencialmente que “aun cuando se os contare, no la creeréis.” (Habacuc 1:5-11). Habacuc continúa entonces diciendo, “Esta bien, Tú eres Dios, pero aún así, dime más acerca del porqué esta pasando esto” (Habacuc 1:17-2:1). Entonces Dios le responde nuevamente y le da más información, luego dice que la tierra permanezca en silencio ante Él (Habacuc 2:2-20). Posteriormente, Habacuc escribe una oración expresando su firme fe en Dios, aún en medio de estas pruebas (Habacuc 3:1-19).

Referencias Proféticas: El Apóstol Pablo cita Habacuc 2:4 en dos diferentes ocasiones (Romanos 1:7; Gálatas 3:11) para reiterar la doctrina de la justificación por la fe. La fe que es el don de Dios, y disponible a través de Jesucristo, es al mismo tiempo una fe que salva (Efesios 2:8-9) y una fe que sostiene durante toda la vida. Obtenemos la vida eterna por medio de la fe y vivimos la vida cristiana por la misma fe. A diferencia del “orgullo” en el principio del verso, su alma no es recta dentro de él, y sus deseos no son correctos. Pero nosotros, que somos hechos justicia por la fe en Cristo, somos totalmente justificados, porque Él ha intercambiado Su perfecta justicia por nuestro pecado (2 Corintios 5:21), y nos ha permitido vivir por fe.

Aplicación Práctica: La aplicación para el lector de Habacuc, es que es permisible cuestionarse lo que Dios está haciendo, aunque con respeto y reverencia. Algunas veces no es evidente para nosotros lo que está sucediendo, especialmente si somos entregados al sufrimiento por un tiempo prolongado, o si es que parece que nuestros enemigos están prosperando, mientras que nosotros apenas salimos adelante. El Libro de Habacuc, sin embargo, afirma que Dios es un Dios soberano y omnipotente, quien tiene todas las cosas bajo control. Nosotros solo necesitamos estar quietos y saber que Él está trabajando. Él es quien dice Ser y guarda Sus promesas. Él castigará a los impíos. Aún cuando no podamos verlo, Él aún está en el trono del universo. Necesitamos estar enfocados en esto: “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.” (Habacuc 3:19). Permitirnos ir a las alturas, es llevarnos a los lugares altos con Él, donde somos apartados del mundo. A veces la forma en que debemos ir para llegar hasta ahí, es a través del sufrimiento y el dolor, pero si descansamos y confiamos en Él, terminaremos donde Él nos quiere.

Libro de Sofonías

Autor: Sofonías 1:1 identifica al autor del Libro de Sofonías como el Profeta Sofonías. El nombre Sofonías significa “defendido por Dios.”

Fecha de su Escritura: El Libro de Sofonías fue escrito probablemente entre el 735 y el 725 a.C.

Propósito de la Escritura: El mensaje de Sofonías de juicio y ánimo contiene tres doctrinas importantes: 1). Dios es soberano sobre todas las naciones. 2). Los malos serán castigados y los justos serán reivindicados en el día del juicio. 3). Dios bendice a aquellos que se arrepienten y confían en Él.

Versos Clave: Sofonías 1:18, “Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.”

Sofonías 2:3, “Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.”

Sofonías 3:17, “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.”

Breve Resumen: Sofonías pronuncia el juicio del Señor sobre toda la tierra, sobre Judá, sobre las naciones circundantes, sobre Jerusalén y sobre todas las naciones. Esto es seguido por proclamaciones de la bendición del Señor sobre todas las naciones, y especialmente sobre el remanente fiel de Su pueblo en Judá.

Sofonías tuvo el valor de hablar con determinación, porque sabía que estaba proclamando la Palabra del Señor. Su libro comienza con “La palabra de Jehová” y termina con “dice Jehová.” Él sabía que ni los muchos dioses que la gente adoraba ni aún el poder de la armada asiria podría salvarles. Dios es misericordioso y compasivo, pero cuando todas Sus advertencias son ignoradas, ha de esperarse el juicio. El día del juicio de Dios es mencionado frecuentemente en las Escrituras. Los profetas lo llaman el “Día del Señor.” Ellos se refieren a varios eventos, tales como la caída de Jerusalén como a las manifestaciones del Día del Señor, cada una de las cuales apunta hacia el último Día del Señor.

Referencias Proféticas: Gran parte de las bendiciones finales sobre Sión pronunciadas en los versos 14-20, aún están por cumplirse, lo que nos lleva a concluir que estas son profecías mesiánicas que aguardan la Segunda Venida de Cristo para que se lleven a cabo. El Señor ha quitado nuestro castigo solo a través de Cristo, quien vino a morir por los pecados de Su pueblo (Sofonías 3:15; Juan 3:16). Pero Israel aún no ha reconocido a su verdadero Salvador. Esto aún está por suceder (Romanos 11:25-27).

La promesa de paz y seguridad para Israel, un tiempo cuando su Rey esté en medio de ellos, será cumplida cuando Cristo regrese a juzgar y redimir al mundo para Él mismo. Así como Él ascendió a los cielos después de Su resurrección, así también Él regresará y establecerá una nueva Jerusalén sobre la tierra (Apocalipsis 21). En ese tiempo, todas las promesas de Dios para Israel serán cumplidas.

Aplicación Práctica: Con unos pocos ajustes en cuanto a nombres y situaciones, este profeta del siglo VII a.C., podría pararse en nuestros púlpitos de hoy y predicarnos el mismo mensaje de juicio sobre la maldad, y esperanza para quien es fiel. Sofonías nos recuerda que Dios está ofendido por los pecados morales y religiosos de Su pueblo. El pueblo de Dios no escapará del castigo cuando peque deliberadamente. El juicio puede ser doloroso, pero su propósito puede ser redentor más que punitivo. El inevitable castigo de la maldad, nos ofrece un consuelo, en un tiempo cuando parece que el mal está imparable y victorioso. Tenemos la libertad de desobedecer a Dios, pero no la libertad para escapar de las consecuencias de esa desobediencia. Aquellos que son fieles a Dios pueden ser relativamente pocos, pero Él no los olvida.

Libro de Hageo

Autor: Hageo 1:1 identifica al autor del Libro de Hageo como el Profeta Hageo.

Fecha de su Escritura: El Libro de Hageo fue escrito aproximadamente en el 520 a.C.

Propósito de la Escritura: Hageo buscaba desafiar al pueblo de Dios con respecto a sus prioridades. Él los llamó a reverenciar y glorificar a Dios, construyendo el Templo, a pesar de la oposición local y oficial. Hageo los exhortó a no desanimarse porque este Templo no estuviera tan ricamente decorado como el de Salomón. Los exhortó a volverse de la impureza de sus caminos y a confiar en el soberano poder de Dios. El Libro de Hageo es un recordatorio de los problemas que enfrentó el pueblo de Dios en esos tiempos, de cómo la gente confió valientemente en Dios, y cómo Dios proveyó para sus necesidades.

Versos Clave: Hageo 1:4, “¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?”

Hageo 1:5-6, “Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.”

Hageo 2:9, “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.”

Breve Resumen: ¿Reconsiderará el pueblo de Dios sus prioridades, tendrá el valor, y actuará en base a las promesas de Dios? Dios buscó advertir a la gente que buscara Sus palabras. No solo Dios les advirtió, sino que también les ofreció promesas a través de Su siervo Hageo, para motivarlos a seguirlo. Por haber revertido el pueblo de Dios sus prioridades, habiendo fracasado en poner a Dios en el primer lugar de sus vidas, Judá fue enviado al exilio babilónico. En respuesta a la oración de Daniel y en cumplimiento a las promesas de Dios, Dios dirigió a Ciro el rey persa, a permitir que los judíos en exilio regresaran a Jerusalén. Un grupo de judíos regresó a su tierra con gran gozo, puso a Dios en el primer lugar en sus vidas, lo adoraron y comenzaron a reconstruir el Templo de Jerusalén, sin el apoyo de la gente local que vivía en Palestina. Su valiente fe se encontró con oposición de la población local, así como del gobierno persa, durante aproximadamente 15 años.

Referencias Proféticas: Como con la mayoría de los libros de los profetas menores, Hageo termina con promesas de restauración y bendiciones. En el último verso, Hageo 2:23, Dios utiliza un título distintivamente mesiánico en referencia a Zorobabel, “Siervo mío” (Comparar 2 Samuel 3:18; 1 Reyes 11:34; Isaías 42: 1-9; Ezequiel 37:24,25). A través de Hageo, Dios promete hacerlo como un anillo de sellar, lo cual era un símbolo de honor, autoridad, y poder, algo como un cetro de rey, utilizado para sellar cartas y decretos. Zorobabel, como el anillo de sellar de Dios, representa la casa de David y la reanudación de la línea mesiánica interrumpida por el Exilio. Zorobabel reestableció el linaje davídico de los reyes que culminará con el reinado milenial de Cristo. Zorobabel aparece en el linaje de Cristo tanto por parte de José (Mateo 1:12), como por el lado de María (Lucas 3:27).

Aplicación Práctica: El Libro de Hageo llama la atención sobre problemas comunes que la mayoría de la gente enfrenta aún en nuestros días. Hageo nos cuestiona acerca de: 1) examinar nuestras prioridades, para ver si estamos más interesados en nuestros propios placeres que en hacer la obra de Dios; 2) a rechazar una actitud derrotista cuando nos enfrentamos a la oposición o a circunstancias desalentadoras; 3) a confesar nuestras faltas y buscar vivir vidas santas ante Dios; 4) a actuar valientemente por Dios, porque tenemos la seguridad de que Él está con nosotros siempre, y tiene pleno control de nuestras circunstancias; y 5) a descansar seguros en las manos de Dios, sabiendo que Él nos bendecirá abundantemente, mientras le sirvamos fielmente.

Libro de Zacarías

Autor: Zacarías 1:1 identifica al autor del Libro de Zacarías como el Profeta Zacarías.

Fecha de su Escritura: El Libro de Zacarías fue escrito probablemente en dos segmentos principales entre el 520 y el 470 a.C.

Propósito de la Escritura: Zacarías enfatizó el que Dios había usado a Sus profetas para enseñar, advertir y corregir a Su pueblo. Desafortunadamente, ellos se negaron a escuchar. Su pecado les acarreó el castigo de Dios. El libro también muestra evidencia de que aún la profecía puede ser corrompida. La historia muestra que en este período, la profecía cayó en descrédito entre los judíos, conduciendo al período entre los dos Testamentos, cuando ninguna voz profética perdurable habló al pueblo de Dios.

Versos Clave: Zacarías 1:3, “Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Zacarías 7:13, “Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos.”

Zacarías 9:9, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”

Zacarías 13:9, “Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.”

Breve Resumen: El Libro de Zacarías enseña que la salvación puede ser obtenida por todos. El último capítulo describe a gente de todo el mundo viniendo a adorar a Dios, quien desea que toda la gente lo siga. Esta no es la doctrina del universalismo, p. ej., que toda la gente será selva porque es la naturaleza de Dios el salvar. Más bien, el libro enseña que Dios desea que toda la gente lo adore y acepte a aquellos que lo hacen, independientemente de sus expresiones nacionales o políticas, como en la liberación de Judá y Jerusalén de sus enemigos políticos. Finalmente, Zacarías predica que Dios es soberano sobre este mundo, a pesar de cualquier apariencia. Sus visiones del futuro, indican que Dios ve todo lo que sucederá. Las descripciones de la intervención de Dios en el mundo, enseñan que en última instancia, Él traerá los acontecimientos humanos al fin que Él decida. Él no elimina la libertad individual para seguir a Dios o rebelarse, pero mantiene a las personas responsables por las decisiones que tomen. En el último capítulo, aún las fuerzas de la naturaleza responden ante el control de Dios.

Referencias Proféticas: Las profecías acerca de Jesucristo y la era mesiánica abundan en Zacarías. Desde la promesa de que el Mesías vendría y habitaría entre nosotros (Zacarías 2:10-12; Mateo 1:23) hasta el simbolismo del Renuevo y la Piedra (Zacarías 3:8-9, 6:12-13; Isaías 11:1; Lucas 20:17-18) a la promesa de Su Segunda Venida, donde aquellos que lo traspasaron lo mirarán y llorarán. (Zacarías 12:10; Juan 19:33-37), Cristo es el tema del Libro de Zacarías. Jesús es el Salvador de Israel, una fuente cuya sangre cubre los pecados de todos los que vengan a Él para salvación (Zacarías 13:1; 1 Juan 1:7).

Aplicación Práctica: Dios espera hoy de nosotros, una adoración sincera y una vida moral. El ejemplo de Zacarías de llegar a romper con los prejuicios nacionalistas, nos recuerda que debemos alcanzar a todas las áreas de nuestra sociedad. Debemos extender la invitación de la salvación de Dios a gente de todas las nacionalidades, lenguas, razas y culturas. La salvación solo es posible a través del derramamiento de la sangre de Jesucristo en la cruz, quien murió en nuestro lugar para expiar nuestros pecados. Pero si rechazamos ese sacrificio, ya no hay otro sacrificio a través del cual podamos ser reconciliados con Dios. “Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12). No hay tiempo que perder; “he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2).

Libro de Malaquías

Autor: Malaquías 1:1 identifica al autor del Libro de Malaquías, como el Profeta Malaquías.

Fecha de su Escritura: El Libro de Malaquías fue escrito entre el 440 y el 400 a.C.

Propósito de la Escritura: El Libro de Malaquías es un oráculo: “...la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías.” (1:1). Esta era una advertencia de Dios a través de Malaquías, para decirle a la gente que regresara a Dios. Mientras el último libro del Antiguo Testamento se cierra, el pronunciamiento de la justicia y la promesa de Dios de su restauración a través de la venida del Mesías, resuena en los oídos de los israelitas. Sobrevienen cuatrocientos años de silencio, terminando con un mensaje similar del siguiente profeta de Dios, Juan el Bautista, proclamando, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 3:2).

Versos Clave: Malaquías 1:6, “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre.”

Malaquías 3:6-7, “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Breve Resumen: Malaquías escribió las palabras del Señor al pueblo elegido de Dios quien se había extraviado, especialmente los sacerdotes quienes se habían alejado del Señor. Los sacerdotes no estaban tratando con respeto los sacrificios que debían hacer a Dios. Los animales defectuosos eran sacrificados, aún cuando la ley demandaba que debían ser animales sin defecto (Deuteronomio 15:21). Los hombres de Judá eran desleales con las esposas de su juventud, y se preguntaban por qué Dios no aceptaba sus sacrificios. Tampoco la gente no estaba diezmando como debía hacerlo (Levíticos 27:30, 32). Pero a pesar del pecado de la gente y su alejamiento de Dios, Malaquías reitera el amor de Dios por Su pueblo (Malaquías 1:1-5) y Sus promesas de un Mensajero venidero (Malaquías 2:17-3:5).

Referencias Proféticas: Malaquías 3:1-6 es una profecía concerniente a Juan el Bautista. Él era el mensajero del Señor, enviado para preparar el camino (Mateo 11:10) para el Mesías, Jesucristo. Juan predicó el arrepentimiento y bautizó en el nombre del Señor, preparando así el camino para la primera venida de Jesucristo. Pero el Mensajero que “vendrá súbitamente a su templo” es Cristo Mismo en Su segunda venida, cuando venga en gran gloria y poder (Mateo 24). En aquel tiempo Él “limpiará a los hijos de Levi” (v.3), significando que aquellos que ejemplificaban la Ley Mosaica, necesitaban ellos mismos ser purificados del pecado a través de la sangre del Salvador. Solo entonces estarían en condición de ofrecer “una ofrenda de justicia” porque sería la justicia de Cristo imputada a ellos a través de la fe (2 Corintios 5:21).

Aplicación Práctica: Dios no se complace cuando no obedecemos Sus mandamientos. Él les devolverá el pago a aquellos que no lo escuchan. En cuanto al aborrecimiento de Dios por el divorcio (2:16), Dios toma muy seriamente el pacto del matrimonio y no quiere que sea quebrantado. Debemos ser fieles a la esposa de nuestra juventud toda nuestra vida. Dios ve nuestros corazones, así que Él sabe cuales son nuestras intenciones; nada puede esconderse de Él. Él regresará, y será el Juez. Pero si regresamos a Él, Él regresará a nosotros (Malaquías 3:6).




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